#Parametrosdeinvestigaciones
#AtentadoaCristina
F.P.
La
comparación entre dos grupos semicerrados y oscuros dio con apenas cuatro
detenidos sin mayores nexos aparentes, por un lado; contra casi una veintena de
arrestos, entramados en varios puntos del país, escuchas y matufias varias. Tal
es el balance provisorio que por estos días deja el contraste entre la causa
por el intento de asesinato a la Vicepresidenta de la nación y el caso de la
comunidad “La Razón de Vivir”, en la que está involucrado el conductor televisivo
Marcelo “Teto” Medina.
En el caso a
cargo de la jueza María Eugenia Capuchetti, quien investiga el ataque a CFK, no
había escuchas –pese a las decenas de señales previas-, el teléfono del
principal detenido fue borrado y los imputados son apenas 4, mientras los demás
allegados a esta célula terrorista continúan en libertad (y hasta se pasean por
canales de tv). Mientras que en la causa “La Razón de vivir” había escuchas
realizadas, documentación fotográfica, seguimiento y material probatorio, como
para respaldar las 17 detenciones ordenadas por la justicia provincial
bonaerense. En ambos casos, había denuncias previas.
El único
vínculo entre ambas investigaciones judiciales es el interés susceptible de
inducir en la audiencia de los medios televisivos, radiales, gráficos y digitales.
Por lo que, según cabe aclarar, las revelaciones en torno a las pruebas,
testimonios e indicios acerca de la comunidad “La Razón de Vivir” consiguieron
correr parcialmente de la agenda periodística los casi nulos avances en las
pesquisas conseguidas, hasta ahora, por el juzgado de Capuchetti.
Otra de las
similitudes nos lleva hasta la composición y organicidad de ambos grupos, con
un funcionamiento cuasi cerrado y financiamiento en penumbras. La diferencia
entre ambas causas judiciales radica en que la del atentado contra CFK lleva 24
días en trámite (además de involucrar una razón de Estado), mientras que la de
la comunidad en la que prestaba servicios Marcelo “Teto” Medina salió a la luz
hace 5 días.
En el caso
que se sigue (¿?) por el ataque con una pistola Bersa que llegó a 20
centímetros del rostro de la Vicepresidenta de la nación, gran parte del
material audiovisual que se incorporó fue aportado por canales de televisión, medios
gráficos y otros digitales. En la víspera, además se determinó que el teléfono
móvil que usaba la cuarta detenida –Agustina Día- en realidad estaba a nombre
de otra de las arrestadas –Brenda Uliarte-, por lo cual quedó en un limbo si la
primera de las mencionadas usaba otro número telefónico aún no señalado.
Las células
En el aspecto
en que divergen ambas pesquisas es: el grupo neonazi que coordinó, preparó y
ejecutó el ataque a CFK tenía inocultables fines de atentar contra el orden democrático
(tal cual surge de los diálogos por Whatsapp), mientras que la comunidad terapéutica solamente estaba movilizada
aparentemente por un mero fin mercantil.
El prontuario
de las células de ultraderecha fue reseñado, en el plano criollo, en el libro
de investigación “Sombras de Hitler” (2001, editorial Sudamericana), del
periodista Raúl Kollman. Un capítulo sugestivo de este trabajo es el que el
autor reseña como los “100 asesinatos indispensables”, el plan de los grupos
neonazis para el asalto al poder. Y la afinidad de sus integrantes con sectores
de los servicios de inteligencia, las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de
seguridad.
En cuanto a
los disvalores, el grupo de ultras vernáculos [NdR: el que sólo un desafío a la
ingenuidad generalizada habilita a suponer financiado por la simple venta de
copos de algodón de azúcar] se emparenta con células contemporáneas del
hemisferio norte. Más que nada, en el culto a las armas, el desprecio por la
vida de algún prójimo, la ira hacia un sistema de gobierno vigente y el ideario
nazi-fascista.
Un caso
famoso ligado a dicho prontuario es el que está referido al grupo de black
metal Absurd. Sus integrantes consiguieron cierta trascendencia, luego del
asesinato de un compañero de secundaria –Sandro Beyer- en el año 1993, por el
cual sus miembros purgaron un par de años en prisión (liberados por ser menores
de edad al momento de cometer el asesinato).
Pese a innumerables
antecedentes en este sendero –incluido el nombre anterior de la banda: 88 Hail
Deutschland-, luego decidieron “ilustrar” un álbum de la banda con la tumba de
Sandro Beyer, en la que inscribieron la leyenda “asesinado por la banda Absurd”.
Sin embargo, la fe del líder, Hendrik Möbus, no decayó: en 1998 el gobierno
alemán libró una orden en su contra por hacer en público el saludo nazi. Esto convenció
al bajista de Absurd para viajar a Estado Unidos, donde se refugió detrás del
supremacista William Luther Pierce.
Aquel tour
por suelo gringo no puso distancia a la justicia germana, la que libró una orden
de extradición y regresó a Möbus a una celda en su país natal. Para peor, las
consideraciones de los melómanos tampoco le brindaron resguardo (prescindiendo
del tinte ideológico) a sus canciones. Su tema Morning soul recibió como
comentario en Youtube que “esta mierda ni se podría considerar black metal”. O
bien que “la letra parece de emo”.
Un epílogo no
deseado para una banda de neonazis, similar a la que se le propinaría a otras
como Manheym o a su allegado, Varg Vikernes, un fascista seguidor del
esoterista de ultraderecha Julius Evola, imputado por el asesinato del líder
del grupo musical. Otra historia que funde a negro.
NdR, 24 de
septiembre de 2022.