#Sabbathnuevosabath
#RonnieDio
1980 fue un
año de transición para el hemisferio de los duros, ni hablar en referencia al
interior de los británicos de Black Sabbath. A lo mejor podría decirse que el
grupo iniciaría desde este año una interminable carrera que haría desfilar a
los mejores cantantes del planeta, aunque no cabe irnos más allá de lo que
sucedería un 25 de abril del 80.
Este fue el
día en que salió el nuevo disco del grupo, el primero sin Ozzy Osbourne. En
efecto, “Heaven and hell” plasmaría el debut con Ronnie James Dio como
vocalista y el mundo volvería a ser de Sabbath. Los grandes grupos ingleses –Zeppelin
y Purple- entraban en senderos hacia la baja, mientras que los de Toni Iommi
optaban por renovarse.
Claro que Dio
no era un recién llegado, ya que venía de hacer muchos remolinos en la
audiencia rocker con Elf y con Rainbow (banda capitaneada por el ex Purple,
Ritchie Blackmore). Solamente que millones de espectadores, para aquel
entonces, no imaginaban un Sabbath sin Ozzy.
En términos
artísticos, tal vez Dio ya tuviese cierta atención. El hecho es que el
estadounidense no sólo renovó al conjunto británico, sino que también lo hizo
en cuanto a técnica vocal al resto del ambiente artístico [NdR: lo que empujó a una generación de cantantes a estudiar su manera de respirar y luego
vocalizar].
A lo mejor,
ni siquiera los propios Sabbath estaban plenamente convencidos de que el nuevo
asunto funcionaría. Una conjetura sugerida por las intermitencias al momento de
registrar “Heaven and hell”, con el bajista Geezer Butler que amagaba hacia la
misma puerta que Ozzy y el baterista Bill Ward que se ladeaba también para esta
salida (luego sería reemplazado por Vinnie Apice).
El mangrullo
de todo eso dejaría a la posteridad la sensación que la versión Sabbath de Dio
era la salida más novedosa. La canción “Heaven and hell” así lo expone, a
través del cantante con plena seguridad de cada sílaba emitida, Iommi en todo
su esplendor, Butler ofreciendo notas de bajo altamente emotivas y Ward
marcando el compás con exactitud. Esto se completaba con un coro muy bien
ubicado, el cual reforzaba el toque de misticismo de la canción.
Ciertamente,
además de “Heaven and hell” el disco del 80 contenía otros grandes aciertos
compositivos y de interpretación. Ahí estaban “Neon Knights”, “Lady
evil”, “Wishing well”, “Children of the sea” o bien “Die young”. Y esta renovación dejó expuesto que
los Sabbath tendrían larga vida en los años posteriores, en gran medida gracias
a Ronnie James D. El cantante que les dio una gran mano.
NdR, 25 de
abril de 2022,