Por: Silvia Troyano (*).
Frente
a la situación creada por el actual Gobierno Nacional, que despoja a los
trabajadores de conquistas, de derechos adquiridos y a los jubilados los
condena al empobrecimiento y sufrimiento permanente…han retornado a mi memoria
recuerdos de las luchas que en el gobierno neoliberal de Carlos Menem he debido
afrontar en absoluta soledad.
Cuando
se trató la Reforma Provisional, para dejar en manos del empresariado argentino
–que sabemos no tienen Patria- la Seguridad Social que, según la Constitución
Nacional debe ser responsabilidad del Estado, me opuse con el señalamiento de
muchos políticos actuales, como la traidora.
A mediados
de 1994, luego de 3 meses para lograr reunir el quórum necesario, se largó el
tratamiento de la privatización previsional, cuya ley en general voté en
contra. Y con el estricto número de diputados nacionales en las bancas, me
retiré al Salón de los Pasos Perdidos, ante el ruego del entonces presidente
del cuerpo, Alberto Pierri. Eran las 2 de la madrugada.
Se
cayó el quórum con mi ausencia y el jefe de bancada Carlos Matzkin se acercó al
sillón donde me encontraba, porque yo exigía que la edad de la mujer fuera a
los 60 años. Entre discusiones subidas de tono y en su mano el teléfono
abierto, al entonces indolente ministro Cavallo, quedó en firme que la
necesidad de mi ingreso al recinto logró que se jubilaran las mujeres a los 60.
Los
sectores interesados en el negocio de
las AFJP, se retorcían junto a Cavallo por la merma de 5 años de aportes
femeninos.
En
el recinto señalé que “no se puede poner el destino de los jubilados y de los
trabajadores que aportan, en manos del empresariado argentino, que capitaliza
las ganancias y socializa las pérdidas históricamente”. Haciendo clara
referencia al mandato constitucional de que la Seguridad Social es
responsabilidad del Estado.
La
ley me aplastó por la mayoría, pero la edad de la mujer fue una conquista. En
mi intervención, previne que en 10 años estaríamos tratando la vuelta al Estado
del sistema de solidaridad previsional por la conducta de negocios que
asumirían los “empresarios” con los fondos previsionales.
Pasaron
poco más de 10 años, pero el gobierno popular de Néstor Kirchner, ante las
denuncias de los afiliados de las AFJP que veían rapiñar sus aportes y que se
desviaban a negocios financieros, produjo el regreso de los jubilados al
Sistema Solidario que, durante su Gobierno de consolidó y otorgó ese beneficio
a los que trabajaron toda sus vidas en “negro”.
Fue
doloroso ver cómo, dirigentes sindicales, abandonaron sus posturas
representativas para lograr este objetivo, y es así como muchos gremios se
hicieron cargo de crear AFJP que les dejaron en todos esos años, pingües
negocios.
También
se aprovecharon senadores nacionales en todo el país para montar estructuras de
negocios con los fondos del sector pasivo.
Hoy,
estamos frente a otro intento canalla de volver a las figuras de las AFJP, para
saquear los aportes de los trabajadores en actividad y para devaluar cada vez
más al sector pasivo.
No
es momento ya, de que los legisladores de todas las Provincias entiendan que representan
las necesidades de sus pueblos? O proseguirán viviendo en las roscas personales
de convertirse en nuevos ricos a través de negocios que hieren para siempre el
corazón de la sociedad argentina.
Es
cierto…una golondrina no hace verano. Pero esa golondrina logró que las mujeres
se jubilen a los 60 años.
Hoy,
con tristeza, rabia e impotencia, observo que muchos de los actores que también
timbeaban en la Bolsa los fondos jubilatorios de las AFJP, vuelven a la carga
para obtener esas ganancias, desmantelar el sistema solidario y proseguir el
rumbo de un saqueo del que ya tuvimos acabadas muestras de su fracaso.
Ojalá
los legisladores de Salta –aunque no lo creo- piensen que son representantes
del pueblo y no de sus propios intereses. Que rechacen este intento de
negocios, con el dinero que le pertenece a los jubilados que aportaron todos
los años de sus vidas, sorteando muchas veces, el delictual modo de los
patrones, de realizar los mismos de acuerdo a la ley.
Tenemos
que defender el Sistema Solidario del Estado, denunciar su saqueo permanente, y luchar en defensa de los
fondos del ANSES, para que ningún trasnochado empresario saqueador haga
negocios con un bien que sólo les pertenece a los jubilados y a los
trabajadores que aportan.
Sería
bueno comparar, las declaraciones juradas de legisladores cuando ingresaron al
Parlamento Nacional y mirar cómo crecieron sus patrimonios con los negocios
paralelos.
(*)
Diputada nacional, mandato cumplido. NdeR, 7 de mayo de 2019.