#HungaraBatoBalance
F.P.
De Tucumán a Budapest, la capital húngara, luego de vuelta a Buenos Aires y de ahí adonde le tiren sus axones del lado derecho. Al final de esta semana, el presidente Javier Milei completará una gira proselitista con intención de apalancar a la alicaída ultraderecha global.
En la capital tucumana, el mandatario criollo ofreció este viernes una charla doctrinaria sobre Adam Smith y su supuesto aporte a las ideas ultra, aunque éstas se emparentan más con los fisiócratas -el período previo- antes que con el autor de “La riqueza de las naciones”. Y en última instancia, al auditorio de empresarios no les movió la aguja el repaso del economista escocés, sino la carencia de precisiones sobre el rumbo en un contexto internacional bisagra y zarandeado.
En Hungría, el mandatario argentino tendrá una agenda similar en cuanto a lo que los violeta denominan “doctrinario” y hasta podría invocar aportes imaginarios de David Ricardo al ideario ultra. En lo que se conjetura como una especie de búsqueda atemporal y ante lo refractario que fue el ataque israelí-estadounidense a Irán, la meta parece ser buscar aliados aunque ya hayan abandonado este mundo.
Su anfitrión, Viktor Orban, viene de librar un duro conflicto con sus pares de la Unión Europea. Al Primer ministro húngaro le pidieron desde Bruselas levantar la negativa de su país a un préstamo por € 90.000 millones para reforzar a Ucrania en su lucha contra Rusia.
Sin embargo, Orban contraofertó que esa millonada sea redirigida a la reconstrucción del oleoducto ruso que atraviesa suelo ucraniano. Este tendido fue objeto de ataques, por parte de Kiev, lo cual desembocó en una asfixia energética padecida por Hungría y Eslovaquia. En un contexto en el que Orban se someterá a examen electoral el próximo mes de abril, en el camino a su sexto período como Premier de aquella nación.
De manera tal, el arribo a Budapest de un extravagante estandarte de la derecha más extrema -como su par criollo supone- logrará apuntalar al oficialismo orbanista. El cual será anfitrión este sábado del nuevo encuentro de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC).
Ambos, a su vez -junto a otros dirigentes de la diestra- intentarán contribuir con apoyos explícitos al enclenque líder internacional del sector: Donald Trump. El mandatario estadounidense viene perdiendo predicamento global a una velocidad inusitada, luego de sus hostiles medidas económicas incrementadas por los ataques a Irán.
Sin ir más lejos, un sondeo hecho por la consultora Leger entre canadienses y estadounidenses señaló la baja en la imagen que sufrió el jefe de la administración trumposa. Con un aumento del rechazo hacia su gestión del 55 % entre el público norteamericano, mientras que el 35 % aún lo respalda, pero igual sigue siendo el nivel más bajo en el que desembocó su 2º mandato.
En gran medida, la baja en el apoyo a Trump se origina en la escalada bélica contra Teherán. Y en lo inmediato, en el cierre del Estrecho de Ormuz a los buques petroleros y gasíferos, a la par de los incrementos de precios de productos y servicios a nivel global que ello acarrea y continuará haciéndolo.
De modo tal, Milei, Orban y los demás enlistados en esta fracción ideológica a nivel internacional tendrán este fin de semana un cónclave para sacarse chispas a la hora de las homilías y los planteos tácticos. En lo estratégico, la cuestión asoma mucho más complicada, inmune al alacraneo, las puteadas y a los estruendos de palabras. Más bien parece momento de evaluar los resultados. 
NdR, 20 de marzo de 2026.