El escándalo
por los bidones con restos de productos de Monsatán, extendidos para hidratar a
las comunidades del norte provincial, al fin tiene a un posible responsable de
haber perpetrado dicha acción. Lo determinó este lunes la Fiscalía con ámbito
de actuación en el norte provincial, con el respaldo que este lunes dio el
Juzgado de Garantías 1 de esta misma jurisdicción, al exhortar a la detención
de Daniel Ruso, también conocido como Daniel Mijalchuk, entre otros sobrenombres
y calificativos que será mejor no reproducir acá.
Esta orden para
traer ante el estrado al mencionado comerciante será en carácter de imputado en
la causa que intenta determinar la compra y venta de 300 bidones que contenían
restos de glifosato, por el cual la firma Monsanto -además de haber producido
aquella bomba defoliante usada por el ejército estadounidense en la guerra con
Vietnam- se hizo acreedora a nivel internacional del sobrenombre Monsatán.
El hecho es que
Ruso, o Mijalchuk, o Yiyo Murano, tendrá en este trámite la compañía de Marcial Alejandro
Flores Mamaní, oriundo de Bolivia y compañero de andanzas, aunque en este
último caso ya imputado por la presunta incursión en el tipo penal que se
encuadra como atentado contra la seguridad pública y la salud de la población,
en grado de autor. Las fotografías con niños tomando de estos recipientes
estremecieron a gran parte de la Argentina.
De lo recabado por el fiscal Armando Cazón,
junto al juez, se concluyó en ir al domicilio de Ruso/Mijalchuk en la ciudad de
Tartagal, lo que fue infructuoso, ya que el hombre buscado ya se había fugado.
De acuerdo a la declaración de Flores Mamaní, estos bidones le fueron
alcanzados por quien ahora se encuentra en condición de prófugo.
Estas actuaciones se dieron en el marco del
operativo sanitario dispuesto a comienzos de año, tendiente a prevenir muertes
por sed y desnutrición en los departamentos Rivadavia y San Martín. Una de esas
actividades, de acuerdo a las crónicas periodísticas de aquel momento, alertó que
la provisión de agua a las comunidades originarias se hacía con estos tachos
que podían contener glifosato.
El 30 de marzo pasado, el Servicio Nacional de
Sanidad y Calidad Alimentaria –SeNaSa- incautó 300 bidones de un comercio
ubicado en avenida San Martín en la localidad de Santa Victoria Este, puestos a
la venta en el local perteneciente a Flores Mamaní. Así fue que el fiscal Cazón
confirmó la peligrosidad para la integridad física de los vecinos de
comunidades aborígenes, que tales recipientes con agroquímicos representaban.
Por ello, en la imputación se dejó constancia
sobre esta supuesta comisión del delito de violación a las leyes nacionales
27.270; 27.233 y 24.051 y a la Ley provincial de Medio Ambiente 7070 y 7812, en
grado de autor. Además, el fiscal indicó que el imputado, de 47 años, también
cometió una clara violación al DNU 297/20 y 260/20 de Nación y la Resolución de
la Procuración General de la Provincia de Salta 962/20, correspondiente al
estado de aislamiento social y obligatorio con motivo del coronavirus.
NdR, 7 de junio de 2020.