#SoulEVoxDei
M.R.
“Un día, no se quién, nos dice que había en Quilmes una banda que la gastaba”, remontó Mario Rabey en el documental “Mandioca, la madre de los chicos”, sobre los inicios del rock nacional y el sello discográfico que le dio soporte. Y el colaborador de Mandioca, junto a Pedro Pujó y Jorge Álvarez, ejecutivos de esta empresa discográfica, descerrajó tal referencia a su banda más vendedora: Vox Dei.
Para ese entonces, el reciente viajero Ricardo Soulé, junto al bajista Willy Quiroga y el baterista Rubén Basoalto aún actuaban bajo el nombre Match 4. Tocaban bastante bien, sonaban con bastante ensayo y grandes aciertos en la composición como en la interpretación del rock y del blues.
El olfato de los Mandioca siempre anduvo muy bien orientado, a diferencia de la situación económica general en aquellos años del onganiato que entre 1966 y 1970 resecaron a casi todo emprendimiento privado. Y el conjunto en que habían fijado su mirada -Vox Dei- sonaba como un diamante con poco para esmerilar y pulir, fuera del anterior nombre y las canciones en inglés.
Por lo que uno de los primeros lanzamientos del sello Mandioca sería esa banda de Quilmes, a cuyos integrantes habían convencido respecto a la cuestión nominal y al idioma para cantar las canciones (tras hacerles escuchar a Manal). Para fines de los años 60, los futuros Vox Dei tenían un manager -Luis Alberto Buffoni-, tocaban de traje y corbata, cargaban sus equipos, los probaban, actuaban y los volvían a llevar en una camioneta.
Todo fue así, hasta aquel encuentro en una sala quilmeña para no más de 100 personas con Jorge Álvarez, Rabey y Pujó. A los pocos días, empezaron a grabar “Azúcar amargo”, el primer simple cuyo lado B era “Quiero ser”, y efectivamente sería una gran pegada para el grupo y para Mandioca.
Los instrumentos que usaban “eran baratijas, pero muy bien hechas”, rememoró Soulé en aquel documental de 2012 sobre Mandioca, el primer sello de puro rock nacional. En la simbiosis entre Match 4/Vox Dei empezaron a frecuentar el Di Tella, la librería de Álvarez, los Altos de Florida, el auditorio Kraft en calle Florida y los demás reductos en los que deambulaban hippies, poetas y artistas.
En uno de estos cruces, los músicos acordaron colaborar con un grupo teatral de vanguardia al que aportaron música para la obra “La noche que salimos a tocar estatuas”. En aquella puesta, el desarrollo “transcurría todo con el público presente y los actores metidos entre el público, algo muy típico de la época”, contó Soulé en aquel audiovisual, dirigido por Aníbal Esmoris, en 2012.
Es que el primer rock nacional de los años 60 era una expresión de élite, focalizada entre Plaza San Martín, Plaza Francia y el instituto Di Tella, corazón de la intelectualidad porteña. Lo que hizo eclosión en el verano del 67/68 con la edición de “La balsa”, simple de Los Gatos con aquella canción de Lito Nebbia y Tanguito [NdR: Ver artículo ].
Luego del simple “Azúcar amarga”, y a instancias de Jorge Álvarez -titular del sello Mandioca- en el 70 lanzaron el álbum “Caliente”, Aquel trabajo discográfico contenía “Presente (el momento en que estás)”, composición de Soulé que remitía a una de las primeras rupturas amorosas en la secundaria. Y cabe aclarar que difiere de la versión posterior, editada en 1972 en el disco “Cuero caliente”, publicad en el sello Sony.
Al toque de este primer álbum de estudio, fue el propio Álvarez el que los exhortó a no detener el motor creativo y aceptó de manera entusiasta el proyecto para el disco “La biblia”, el primer trabajo conceptual. A pesar que para Mandioca ya habían empezado los inconvenientes financieros, derivados del plan monetarista del gobierno de Onganía y su continuidad con el también dictatorialde Lanusse.
A tal punto, el entramado militar-religioso logró colar fisgones en lo que estaban pergeñando Soulé-Quiroga-Basoalto y su colaborador Juan Carlos “Yodi” Godoy. Luego de recibir estos informes, monseñor Emilio Grasselli admitió que “a mí me hubiera costado tres horas explicar qué es Dios y vos apenas con un silogismo lo conseguiste”, le dijo a Soulé en una conversación a comienzos de los 70. En alusión a la canción “Génesis”.
Esta pista sería reversionada en 1996 por Soda Stereo, en el álbum “Confort y música para volar”. Luego de editado este cover, Soulé le agradeció a Cerati este homenaje y le confesó que esta versión se acercaba bastante a una inédita, dejada de lado con el posterior desarrollo de “La Biblia”.
En 1973, los británicos Heavy Metal Kids (una de las promesas de Atlantic Records) incluyó en su disco debut la canción “It´s the same”, versión en inglés de “Canción para una mujer que no está”. Una sugerencia de su tecladista: Dany Peyronel, quien luego dejaría el grupo para unirse a los legendarios UFO. Y así se le fue extendiendo alfombra roja a Ricardo Soulé, en su camino al cielo que recién empezó.
Vox Dei está en NdR Radio Vintage.
NdR, 3 de octubre de 2026.