Estos días de vinilo y música

La info manijeada indica una modalidad de consumo musical supuestamente muy extendida. Mientras, una porción minoritaria mantiene su preferencia por la oída en soporte físico. Pero esto es un cambio de tendencia o simplemente reproduce en la actualidad las mismas variables de un par de décadas atrás?
Hace 1 hora PLACERES AUDITIVOS


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M.R.

El consumo de música no cambió demasiado en el último medio siglo, si consideramos que la venta de discos sigue dependiendo del sector con ingresos medio-alto para tal disfrute, más allá del alcance de su difusión o divulgación. En nuestro país, la demanda de discos continúa liderando el segmento de venta física de música, por encima de los CD, los cassettes y los DVD.

En las portadas de estos despachos, generalmente se pueden encontrar nombres como Led Zeppelin, Pink Floyd, The Beatles, The Rolling Stones, a la par de Soda Stereo, Charly García, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota o Luis Alberto Spinetta. Aunque también se venden en el mismo soporte trabajos como los de Taylor Swift, Arianna Grande o Bruno Mars.

En la actualidad, de la facturación total por música ($ 165.000 millones a valores constantes en 2025) en nuestro país, el 5,4 % corresponde a las ventas físicas (unos $ 8.300 millones) en las que se engloban discos, CD, cassettes y DVD. Y de este 5,4 %, el 70% es por despachos de vinilo, el 28% por CD, y el resto se reparte entre cassettes y DVD, según la Cámara Argentina de la Música Grabada (CAPIF).

Un dato singular es que los sitios para esta música, principalmente rock, parecieran haber vuelto a las raíces de la música beat criolla. Es decir, librerías situadas en la porteña calle Corrientes, parcialmente reconvertidas en reductos rockers como en la época del sello Mandioca [NdR: Ver artículo ].

Donde tiendas como Zivals, Disquería Vintage Argañaraz, Animals Records o El Perseguidor mantienen varios de sus estantes con ofertas de música en soporte físico. A cambio de precios que varían para los vinilos entre los $ 50.000 y los $ 90.000, en tanto, las ediciones especiales se sitúan en la franja que va de los $ 165.000 a los $ 200.000.

Por parte de los más jóvenes existe el interés por el formato físico, en particular en la franja entre los 13 y los 25 años, sin embargo el factor disuasivo es el de los ingresos decrecientes para el consumo en general, y para el consumo cultural, en particular. Es lo que sugirió en la semana la empresaria Carolina Galeto (Animals) al diario Ámbito Financiero, al identificar el interés de los 13/25, aunque en concreto las ventas en este segmento oscilan entre el 5% y el 10% del total facturado.

Y sobre lo que en cierta forma coincidió Diego Zapico (CAPIF), de acuerdo a experiencias propias y comentarios de colegas de rubro: pibes adolescentes pidiendo precios por discos en vinilo de Bruno Mars o de Arianna Grande. Si bien, le asigna poca probabilidad que esto sea un fenómeno “masivo” o capaz de “mover el amperímetro de la industria”, advirtió el titular de la entidad y representante del sello Acqua.

Pero aquel 5,4% de las compras de música en vinilo -o soporte físico- señaladas al comienzo de esta monografía no distan mucho de aquellos instantes de gloria en la producción musical. Entre 1983 y el 84, el recontra exitoso álbum “Thriller” de Michael Jackson había vendido entre 27M y 30 millones de unidades en Estados Unidos, país que en aquel momento contaba con una población de casi 234 millones de habitantes. Es decir, un 7 % había adquirido el álbum más vendido en la historia del siglo XX.

Es de suponer que el resto había copiado algunos temas de las transmisiones radiales de las FM gringas que reproducían las canciones de “Thriller” en su programación [NdR: casi siempre con oyentes rogando que el locutor no “pise” las canciones]. Así, el simple “La balsa” publicado en 1967 por Los Gatos hacia el verano siguiente había vendido más de 233.000 copias, en una Argentina que contaba para aquel entonces con 23 millones de habitantes.

En 1985, el disco “Rockas vivas” de Miguel Mateos había despachado en las disquerías 500.000 copias en una nación que contaba en aquel entonces con 30 millones de habitantes. Y en 1992, “El amor después del amor” de Fito Páez alcanzaba las 700.000 copias para una Argentina poblada por 33 millones de almas.

Es decir, la porción de prójimos que consume música en soporte físico -principalmente en discos de vinilo- se mantiene constante, de acuerdo al crecimiento vegetativo de la población, tanto en nuestro país como a nivel mundial. En tanto, sólo resulta cómodo calcular el porcentaje de música adquirida en plataformas digitales pagas y hasta cierto punto, nomás. Mientras el grueso de las escuchas o grabaciones se consigue de manera gratuita, casi como aquellas antiguas audiciones de FM y AM de las que se copiaban temas difundidos en las diversas estaciones radiales.

Una de las más famosas estaciones de video musicales ya desapareció, a pesar que se había entronizado con el lema de la muerte a manos del envío audiovisual de las estrellas de rock radiofónicas. Lo mismo que los viejos héroes del rock, quienes serían suplantados por jóvenes figuras surgidas de un laboratorio de computación. Tal vez, no era para tanto. 


Esuchá todo el rock en NdR   Radio Vintage. 


NdR, 25 de septiembre de 2026.