Por: Federico
Pérez (*).
Una especie de
sub trama publicitaria es la que parece llevar adelante esta semana el área de
Comunicación y Contenidos de la Municipalidad de Salta, con el foco en la
alcaldesa Bettina “Titi” Romero. Lo curioso de esta campaña bis, emparentada
con la que hacen los publicistas de María Eugenia Vidal, es que se registra en
paralelo con los envíos correspondientes al mensaje publicitario oficial que se
verifica en un momento áspero de la gestión capitalina.
En el contexto
de esta sub campaña, los publicistas presentaron esta semana a los hijos de
“Titi” en plena tarea del cuidado de sus mascotas: un caniche-toy y un collie
al cuidado de dos de sus pequeños descendientes. En el primer caso, en su
cuenta en la red Instagram Romero relató que el pibe se encargó este martes del
cuidado de “Ponchito” al que retrató como "nuestra mascota, para que le
realicen castración y vacunación correspondientes”.
En este
escenario buscado para proyectar ternura, la Jefa Comunal afirmó que “tener una
mascota como un gato o perro es una gran responsabilidad”. En particular, consideró que “los niños son
ejemplo de amor y cuidado incondicional hacia ellos”, a partir de lo cual bajó
línea para concientizar “a nuestras familias sobre la tenencia y adopción
responsable de animales”.
De qué irla
La conjetura en
relación a esta tarea de comunicación política es que esta sub trama podría
funcionar como reservorio utilizable al concluir el primer cuatrimestre en la
administración capitalina. Cuando la puesta en funcionamiento de una gestión
con menos personal, presupuesto acotado, trabas en el andar de la maquinaria
burocrática y protestas sociales acalladas se hayan asimilado como un detalle
más del panorama citadino.
En cuyo
paisaje, la irrupción de una nueva “Titi” R emergería libre de ayeres –incluso,
los que remiten al romerismo paterno- y con el objetivo de anclar el mensaje en
los salteños sacudidos emocionalmente con esto de las mascotas y los pibes. Todos
saben que alguien así no puede ser alguien malo ¿Cierto? Esos están en otro
lado.
En la
comunicación comparada, en la temporada estival 2020 el equipo de comunicación
del Pro puso sus fichas en la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal. La
idea central de esta acción de marketing político fue desterrar de la retina
masiva del votante toda remisión a su reciente fracaso electoral, el saldo
negativo en materia social que dejó su gestión, los déficits en Educación y
Salud, y el estupendo agujero en las cuentas de las finanzas oficiales.
En pos de esta
meta y de manera un tanto “tontuela”, a fin de año se la presentó en varios
medios de gran inserción social con nuevo novio (Quique Sacco, viudo de Déborah
Pérez Volpin) y periplo detallado que harían juntos, primero por Europa y luego
en playas rioplatenses. Revista Noticias, una aliada incondicional en su
gestión provincial, llegó a lanzar la idea de un supuesto “efecto Quique Sacco”
que aparentemente habría obrado maravillas en el nuevo presente de Vidal.
Hasta en la
actualidad, cuando faltan pocas semanas para concluir la temporada estival, las
novedades respecto a la ex mandataria provincial se divulgan armadas, no en
cadencia de crónica política deudora de Josep Casaús, sino de notables
parentescos con “Volver a amar” de la novelista Danielle Steel.
De acuerdo a la
hipótesis contenida aquí, este será el vehículo que les posibilitará a ambas
dirigentes (Bettina y Vidal) una suerte de recauchutaje en el perfil que le
atribuye una porción significativa del electorado. Con mensajes de “Ponchito”,
ternura y afecto materno, en el primer caso; con la renovación del amor y un
nuevo amanecer en la política, en el segundo caso. Así da como para musicalizar
esta movida de piezas con “The emperor´s new clothes”, de Sinnead O´Connor.
(*) NdeR, 5 de
febrero de 2020.