#Ritualesañonuevo
#Ceremoniasañoviejo
Las
ceremonias de 00 horas, cada 31/12 a la noche que propenden a concretar
anhelos, sueños y otras virtudes son conocidas desde bastante tiempo atrás,
incluso por la ciencia. El antropólogo estadounidense Robert Merton las
clasificó entre las funciones latentes en una comunidad, grupo social o cultural.
Es decir, si no resultan efectivas en cuanto a la meta buscada, al menos
fomentan el ánimo de sociabilizar.
Pues bien,
las hay del tipo amoroso, monetario, laboral, sanitario y hasta intelectual. Esto
es lo que vamos a repasar en la presente monografía, recolectando datos e
información en diversas fuentes,
Tipología de
anhelos
A diferencia
de la troika de inmersión en el océano más particular como suele hacerse en los
cumpleaños, la noche de Año Nuevo permite la multiplicación por cuatro de este
acervo por grandes esperanzas. De modo tal que si se ingieren 12 uvas, al
momento exacto en que cambian relojes y almanaques, es posible anhelar no sólo
para la órbita personal, sino también familiar y hasta social.
Ciertamente,
no está del todo delimitado si las 12 uvas deben ser blancas, tintas o una
combinación entre ambas. Y más que la tradición, la prisa por dar cuenta, una
por una, en cada campanada sugiere que
dicha operación contemple igualmente las semillas (de las que se extrae un
aceite muy virtuoso).
Te pone alas
Una de las
operaciones más conocidas es el uso de ropa interior roja, a la expectativa de
conseguir la atracción del gran amor que nos espera en el próximo zaguán. Los
especialistas en consejos recomiendan que sean prendas sin uso previo, lo que
al parecer garantiza eludir algunos/as ex o personas excesivamente persistentes
en sus invitaciones.
La proyección
platónica indica que el vínculo ulterior al uso de tales prendas íntimas
encarnará en un gran amor. Nadie sabe si esto es cierto, pero lo importante es
que efectivamente sea el próximo, posibilidad que se incrementa con la evolución
de la temporada veraniega y los Carnavales en la agenda.
El mobiliario
Algunas de
las emanaciones más frecuentes apuntan al mobiliario del lugar en que se
produce el festejo. De modo tal que meterse debajo de la mesa ni bien se fue el
último minuto del Año Viejo suele ser una recomendación ligada al arribo de
inminente vínculo sentimental, si bien en ocasiones diferentes resulte señal inequívoca
de consumo procaz de brut nature.
De manera
similar, aunque con un objetivo más bien familiar, la apertura de puertas y
ventanas en los minutos previos a las 00 horas, es otra tradición a tener en
cuenta. Los expertos en este tipo de indagaciones afirman que abrir la casa de par en par vehiculiza
invitación a largarse, dirigida a ciertos halos perniciosos y vibraciones
amenazantes. Lo que podría ir con recomendación adicional: antes de abrirlas,
será necesario poner Mötley Crüe a todo volumen, como reaseguro de eventuales
pungas que estuviesen merodeando por el vecindario.
Asuntos
pendientes
Otro de los
usos y costumbres sintoniza el cambio de ropa entre los integrantes de una
pareja con desavenencias, lo que aseguraría una comunión que de lo textil
transmutaría en lo fenomenológico. Cabe indicar que si cada una de estas
prendas tiene la sutileza del aroma personal, tenderá a subir la probabilidad
que este ritual sea efectivo.
También está
la del anillo de oro en la copa de sidra o ananá fizz. Esto impulsará, según se
cree, hacia el lado de consultar con funcionarios del Registro Civil el
calendario 2023, en busca de alguna fecha para casorio. Lógicamente, emanación
que nada tiene que ver con los costos organizativos que implica hoy una fiesta
de enlace.
NdR, 31 de
diciembre de 2022.