#PoliticaFalopaSalta
En Salta podrá haber
alerta amarillo en términos meteorológicos, pero no ha lugar para estructuras narco,
según el ministro de Seguridad Marcelo Domínguez. En esta hipótesis de las
tormentas aisladas, el funcionario provincial relegó a estas apariciones
esporádicas los cuerpos decapitados o punteros políticos con cinco disparos en
la cabeza.
O bien, cuando
suceden estos hallazgos lo hacen lejos de las cámaras y la atención de medios
de prensa correctamente reorientados hacia la difusión de conductores ebrios o altercados
domésticos y grescas de fin de semana. Tarea a cargo del propio Ministerio de
Seguridad de nuestra provincia, por si cabe la aclaración.
En la
cosmovisión del Ministro Domínguez parece anidar un cierto emparde con
fenómenos OVNI que descansan en la presunción de haber sido pergeñados por
agricultores con intención de revalorizar sus sembradíos o tiktokeros con
ansias de fama inmediata. Aunque en los casos de Darío Monge, el puntero
asesinado de 5 disparos en barrio El Círculo -en octubre de 2022- y el cuerpo
hallado un mes más tarde en Pichanal, luego del descubrimiento de su cabeza
identificado como Pablo César Almaraz, sobre los que nadie efectuó un solo reclamo
por la autoría de tal divulgación o armado a ese fin.
Mucho menos
cuando el 5 de marzo del año pasado
-hace un año y 14 días atrás- se encontró otro cadáver, también sin la
parte del tallo superior, a un par de metros del puesto 28 de Gendarmería
Nacional sobre ruta nacional 50. Habría que revisar el famoso relato de Washington
Irving, o bien su versión audiovisual, igualmente titulada “La Leyenda del
jinete sin cabeza” (1999, dir Tim Burton).
Contra el
efecto macabro que pudiesen arrojar tales hipótesis ministeriales, hay quienes
recelan de dicho efecto infantil. Por ejemplo, el fiscal federal Carlos Amad,
partidario que Domínguez “no tiene la información adecuada en su despacho”,
según publicó este martes el portal Buufo. Todo un alegato contrario a las
infusiones suministradas por el titular de Seguridad provincial.
Y más en línea
con el temor confiado en off por un empresario oranense al portal boliviano El
País. En efecto, luego del festival de decapitados en el norte provincial un
año atrás este inversor apostaba a que “Orán no termine como Rosario”, a partir
que el incremento en la falopa y “los robos con armas son normales, ahora te
ponen un revolver en la cabeza como si nada”.
Casi calcado a
otro empresario, quién al mismo medio del país vecino, decía en marzo de 2023
su anhelo que “no lleguemos a ser otra Rosario”, al corriente de la gran
cantidad de estupefacientes que hay en circulación. Pero que “si no hacen nada
esto se va a ir sumando”.
Un poco más al
sur del mapa provincial, la situación con la matufia que circunda al mundo de
la fafafa es indisimulable. Un pequeño rastro es el epílogo que tuvo como
involuntaria protagonista a la señora adecuadamente llamada Milagros Chocobar.
La mujer recibió un balazo en la cabeza, al cruzarse una persecución de la
Policía de Seguridad Aeroportuaria con un narco en moto.
De vuelta de su
trabajo, a mediados del pasado mes de enero “iba por la vereda, y escuché gritos,
después levanté la mirada (…) el sonido del arma y ya después, me empezó a
salir la sangre”, contó luego del balazo recibido en la frente. Y por una bala
policial, es cierto, pero en un enfrentamiento con narcos. De los tantos que
hay cada vez con más frecuencia, pese a lo que prefiere imaginar el ministro
Marcelo Domínguez.
NdR, 19 de
marzo de 2024.