Por: Estanislao Mendieta (*)
El Colegio 11 de Septiembre ubicado en barrio
Santa Ana II, entre un gran repertorio de herramientas que ayudan al
aprendizaje del alumnado, hay un elemento en particular que, extrañamente, la
gestión anterior del Ministerio de Educación no haya puesto el ojo. Las cámaras
de seguridad en las aulas.
¿Es necesario invadir la privacidad, violando
las leyes, para poder transmitir los valores del colegio a los alumnos? Personalmente
creo que no, ya que este tipo de accionar demuestra cada vez mas la decadencia
en la que se encuentra la educación Salteña. No hay padres capaces de
transmitir valores correctos y los colegios no son capaces de dominar la
situación, y esto lo único que provoca es empeorar la educación.
Durante su año de “estreno”, el uso de las
cámaras en las aulas su uso fue prácticamente nulo, ya que nunca fue necesario
implementar esta medida, y menos hacerla en las aulas, ya que en los pasillos
su uso es entendible, más apreciando el hecho que durante el transcurso del
ciclo lectivo 2019 ocurrió durante un fin de semana, el robo a una oficina de
preceptoría en el cual se hurtó parte de la recaudación de la cooperadora y
chombas.
Podríamos decir que estas cámaras más que
ayudar, se utilizaron como instrumento de amenaza para evitar hechos que en las
aulas no ocurren. De esta forma se trata de mantener la imagen de “colegio
perfecto”, cuando puertas adentro hay demasiadas cosas que explicar frente al
Ministerio de Educación sobre las polémicas decisiones tomadas por la dirección
(*) Egresado colegio 11 de Septiembre.
NdeR, 7 de enero de 2020.