#DiscursoMileiAsamblea
F.P.
La nota del
domingo 10 no será el auto que traslade al nuevo Presidente de la nación, sino
el primer discurso que no lo dará ante la Asamblea Legislativa, sino desde las
escalinatas del Congreso hablándole al público. Hay quienes entrevén en esta
determinación un rasgo de gestión adusto hacia el Legislativo, con cierta
dificultad para la rosca, si bien ello no obstaculizará medidas
contra-mayoritarias.
Para el abogado
y dirigente de izquierdas, Marcelo Parrilli, la idea de un “Congreso ´atomizado´”,
equivale a “cobrar más”. El profesional indicó este fin de semana en X que “la multiplicidad
y atomización de bloques en el Congreso solo responde al interés de diputados y
senadores de vender sus votos a Milei lo más caros posible”.
Por lo cual,
concluyó Parrilli que “hay que salir”, dado que si la alternativa fuese
aguardar “que estos ladris frenen el ajustazo estamos fritos”. La actual
composición parlamentaria es la que se encargará de votar la denominada Ley
Ómnibus, la que incluirá recortes presupuestarios, remate de empresas públicas,
blanqueo impositivo y habilitará tarifazos.
En un contexto
empinado para el flamante oficialismo, graficado en el 15 % de representantes
propios que pueblan la Cámara baja nacional y el 8 % afincados en la de
Senadores. Por supuesto, con la posibilidad de ampliar esta base de
sustentación de acuerdo a la sintonía de los respectivos idearios con bancadas
casi completas (Pro y Consenso Federal) y parcialmente con otras (Innovación
Federal). Mientras, un temperamento algo más cerril auguran desde el pejotismo
y el ucerreísmo.
La decisión cardinal
de Javier Milei, tras llegar al umbral del palacio legislativo y girar 180º, se
encuentra ligada a una doble posibilidad. Una de ellas es negociar con los
distintos bloques las delegaciones de facultades del proyecto de Ley Omnibus,
aprobarlo y luego freezar al Congreso. La otra sería mandarse a pura muñeca y
darle con todo al decretazo.
La señal por
dónde ir pudo haberla dado el capítulo superavitario del discurso final con que
este viernes cerró su participación el casi ex Presidente, Alberto Fernández.
El mandatario saliente resaltó como “logros” de su gestión los u$s 76.000
millones (con un crecimiento de 116 %) para el Fondo de Garantía de
Sustentabilidad. Claro que en un contexto con salarios bajos en poder de compra
-el cual explicó resultados del balotaje
del 19 N- y proyección con bandera roja con la nueva administración
nacional.
Otro de estos
rasgos fue la mención que Alberto F hizo del gasoducto Néstor Kirchner e
inversiones en energía como el Reversal del Norte, los que hubiesen permitido
llegar con este fluido a Brasil y Bolivia. El empleo de verbo en potencial
obedece a que esta previsión parece empalidecer con el nuevo gobierno y, tal
vez, explique ausencias de representantes de países vecinos en el acto de
asunción previsto para este mediodía dominguero.
Y con un rápido
flashback hasta principios del mes pasado, propone un marco de comprensión a la
apuesta electoral conocida a última hora, por parte de Paolo Rocca, ejecutivo
de Techint, a la candidatura ultra. Justamente el grupo empresario que diseñó
el tendido energético hacia Brasil (tanto por Paso de los Libres como por el
Reversal del Norte, Bolivia y acceso al Este carioca) y luego pasó a ser parte
de la mesa chica en el hotel Libertador. El directivo de Tecpetrol, Guillermo
Ferraro, asumirá este 10 de diciembre como ministro de Infraestructura de la
nación.
De manera tal
que la invocación a lo mal que la pasaron en los últimos cuatro años jubilados,
trabajadores registrados, autoempleados y changarines sirvió como excusa
electoral, usada con finalidad de obtener el resultado hoy a la vista. Aunque
nada haga presagiar algún cambio en la cosmovisión de esos sectores. Todo lo
contrario.
NdR, 10 de
diciembre de 2023.