#Batirdealaasoscuras
F.P.
La ferocidad de
los detractores de la Caja previsional de Abogados será puesta a prueba este
lunes, 24 de julio, una vez que se retome la actividad en el hemisferio de la
práctica legal. Industria de la impaciencia abogadil es el reemplazo del
somnoliento sol californiano por el paisaje cerril de La Linda, protagonizado
en las últimas horas por el tesorero Eduardo Romani.
El albacea de
los aportantes es el principal requerido, a medida que progresan los plenos,
semiplenos y el color en las apuestas, alrededor de las hipótesis de lo que fue
el destino de fondos institucionales. Por este latrocinio en estos días sigue detenido
el empleado del área contable de la Caja de Seguridad Social de Abogadas y
Procuradoras, recelado de no haber acometido en soledad sobre la parva de
billetes.
La incontenible
hospitalidad del cajero hacia los aportes de afiliadas/os tiene como telón de
fondo una causa judicial, iniciada casi arrastrando los pies por la entidad
damnificada cuando la defraudación se convirtió en hecho indisimulable. Razón
por la cual se extendió entre los profesionales del Derecho la conjetura,
respecto a una intervención del Poder Ejecutivo y el Legislativo salteño, pues
se trata de fondos públicos.
Lo último fue
propuesto por el representante del Foro de Observación de la Calidad
Institucional de Salta, Luis García Vidal, quien invocó esto enarbolando un
reclamo por la “transparencia” de la pesquisa judicial. Un requisito atendible
en vistas del entramado en los demás órganos abogadiles (Caja, Colegio, Consejo
de la Magistratura) y en el ámbito de la educación superior, ostentados por
Romani.
En tanto, los
seguidores del Tesorero de la Caja sólo intentan improbables anagramas con su
apellido que resulten susceptible de aplacar la ira y la inquietud que cunde en
la platea. “In amor”, tal vez sea un juego de letras cuando la ocasión se
presente algo más favorable.
Por ahora, resuena
a volumen más alto el clamor por una explicación de Romani y de la Caja de
Seguridad Social que trascienda el canal de los sistemas de mensajería, con
grupitos de camaradería enmarcados más en la coordinación de asados antes que un
perfil institucional. A pesar que este correveidilismo fue entronizado desde la
época del urtubeismo y sobrevive hasta nuestros días.
Uno de sus
eventuales detractores, el abogado y ex legislador Héctor Chibán asignó
inverosimilitud a la excusa de un Tesorero con desconocimiento sobre el
accionar del empleado luego detenido. Mucha más, si se tiene en cuenta que el
encartado era la única persona con funciones supervisadas por Romani, valga la
redundancia.
A esto, el ex
parlamentario le agregó una remembranza que apuntala sus conjeturas. En una entrevista
con la FM Aries, Chibán recordó que el monitoreo contable (previo al desfalco)
no logró realizarse por la documentación necesaria, la cual nunca fue entregada
por la entidad previsional de las/os abogadas/os. Es decir, difícil que el
chancho chifle.
NdR, 23 de
julio de 2023.