#Terueladomiciliopolemica
La atención
de los medios periodísticos nacionales puede atraerla hasta suelo gaucho el
precio de las empanadas, la tarifa de hoteles, la abreviatura de recorrido del
Tren a las Nubes, los encomendados con 5 tiros en el balero o ciertas decisiones
judiciales. Por estas horas, el debate gira en torno a la disposición del juez
Martín Pérez por la cual concedió prisión domiciliaria al joven Lautaro Teruel,
ligado a través de un familiar al grupo folcklórico Los Nocheros.
La cuestión
que puso sobre el tapete la reciente resolución del magistrado fue por las
condiciones de detención impuestas a Teruel, casi empardando al hipotético
marco punitorio debatido en cuanto a los rugbiers acusados del crimen de
Fernando Báez Sosa. El juez Pérez merituó las lesiones en un pie, verificadas
por galenos –acercados a instancias de la defensa del joven-, en los primeros
meses de la docena de años impuestos al muchacho, condenado por dos casos de abusos
de menores de edad. A la par de especulaciones periodísticas que adjuntaron el
delicado estado de salud que aflige a su progenitora.
La cárcel no
suele ser lugar confortable, por más atenuante gastronómico o protocolar que se
le pudiere suministrar, dado que presupone la restricción de la libertad. En
ello, en tal sentido de empatía, radicó la resolución del magistrado, a lo que
seguramente se adicionó el predicamento del grupo musical entre la paisanada
comarcana y la del resto del país.
Una decisión
judicial que va en colisión del sentido común o los preconceptos más difundidos
en casos que involucran conductas punibles y condena social ante casos
aberrantes. Pero que, sin embargo, ha munido de notable paciencia a grupos
ultra por la diestra –cuyos dirigentes se inclinan más por castigos de tipo
turba- como a colectivos cuya dinámica los sitúan más cerca de las niñas
damnificadas.
Cabe pensar
si en causa motivada en idéntica conducta punible, pero “sin apellido”,
olmedistas y libertarios probablemente hubiesen exigido penalidad resuelta por
un puñado de barrabravas enardecidos. Por otro lado, si no mediase el
escrutinio puntilloso de los alcances del Presupuesto con perspectiva de
género, hoy vigente, alguna objeción hacia la resolución del juez Pérez
colisionaría con valores humanitarios ponderados para resguardar la integridad
de personas encarceladas.
En tanto,
cabe suponer los centenares –tal vez miles- de recursos de hábeas corpus
prontos a desembarcar en Ciudad Judicial, basados en el antecedente que ofrece
esta flamante domiciliaria al muchacho Teruel. Esto, teniendo en cuenta que la
defensa de Lautaro T encomendó tal petición a la emergencia del sistema
penitenciario gaucho, cuyas condiciones para albergar a los penados son
oprobiosas.
Un caso que
expresa una contemplación similar, en relación a un imputado por abuso de
menores (un docente separado del cargo en Joaquín V. González, hoy beneficiado
con domiciliaria), en estos días tiene a maltraer a una parte de la población
anteña. En especial, a padres y familiares de pibas en edad escolar,
contrariados por otra resolución formal que le posibilita al presunto agresor
eludir los barrotes.
NdR, 31 de
enero de 2023.