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#Bonosagobiernoporteño
F.P.
Los
seguidores y los críticos de los retazos del peruquismo esperan alguna señal
que se dará esta tarde, desde el partido bonaerense de Avellaneda. Allí,
invitada por el Jefe comunal Jorge Ferraresi, Cristina Fernández de Kirchner
participará de un acto del que se aguarda algún indicio sobre el conflicto
monetario entre el gobierno nacional y la comuna porteña.
Los
Gobernadores y dirigentes pejotistas quedaron con inconvenientes en sus GPS,
luego de la tragicomedia que alternó escenarios entre Balcarce 50, Bolívar 1 y
Talcahuano 550. Se sabe: el conflicto por fondos coparticipables reclamado por
el municipio de la Ciudad de Buenos Aires quedará como asunto para el próximo
mes de febrero, cuando el Ejecutivo nacional defina el temario para convocar a extraordinarias
al Legislativo.
Hasta tanto,
a la espera de pistas o aproximaciones emanadas del acto para la inauguración
del estadio “Diego Armando Maradona”, esta señal es esperada por parte de
legisladores nacionales y mandatarios provinciales. En muchos de esos casos,
incluso, por parte de quienes mantienen sus diferencias con el kirchnerismo,
pero ahora ya hastiados de los silencios y volantazos que administra Casa Rosada
cada vez que se verifica lo desembozado que guía el accionar del macrismo.
Un ejemplo ad
hoc es el del Gobernador salteño, Gustavo Sáenz. Desmarcado de la Liga de
Gobernadores, poco más de una docena de homólogos que se lanzaron a la pileta
antes de la Nochebuena [NdR: en un duro pronunciamiento a la incursión en
política por parte del máximo tribunal], al principal inquilino del Centro
Cívico Grand Bourg no le hizo gracia
haber sido exaltado a investirse de Ángel Vicente Peñaloza. Y mucho menos que
tal invocación fuese sucedida por una claudicación presidencial, como la que comenzó
a ensayarse desde el último lunes del año.
Aquella
imposibilidad de cumplir con el fallo netamente político, arbitrario y parcial
de la Corte Suprema fue suscripta por 13 mandatarios provinciales: Osvaldo
Jaldo (Tucumán), Jorge Capitanich (Chaco), Axel Kicilof (Buenos Aires), Raúl
Jalil (Catamarca), Mariano Arcioni (Chubut), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Gildo
Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja), Sergio Zilliotto (La Pampa),
Sergio Uñac (San Juan), Alberto Rodríguez Sáa (San Luis), Gerardo Zamora
(Santiago del Estero) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego).
Con la
cautela que en otras circunstancias suele ser cuestionada, en cambio Sáenz firmó el pronunciamiento más atildado
por el que se puso entre signos de interrogación que se conceda un salto “desmedido”
de fondos coparticipables al nano-distrito más próspero del país. Y para colmo,
“en desmedro de fondos correspondientes a la Nación Argentina en su conjunto”,
junto a Oscar Herrera Ahuad (Misiones), Omar Gutiérrez (Neuquén) y Arabela
Carreras (Río Negro).
El vértigo de
la política criolla filtrada por el togado y la especulación financiera, se
encaprichó en contrastar lo que cuatro días atrás parecía un grito rebelde y
este martes se asemeja a un catálogo de dirigentes, próximamente expuestos a
alguna coacción. Lo que destierra definitivamente esa referencia poética de tibios
analistas metropolitanos, en un intento de diversificar entre “palomas” y “halcones”.
Un desatino desbarrancado por los hechos (fallo por “coparticipación”, condena
a Milagro Sala y proscripción a CFK), luego de los cuáles resulta una tontería
marearse con esos supuestos plumajes.
De manera tal
que, ante el nuevo empantanamiento del funcionariado nacional que todavía
fatiga los pasillos de Balcarce 50, la atención estará redireccionada hacia el
municipio de Avellaneda. Lo que podría ser una guía, desde acá hasta febrero,
no sólo para dirigentes el kirchnerismo.
NdR, 27 de
diciembre de 2022.