#Marchascallejeras
#Retoelectoral
F.P.
Las más
variadas reacciones, entre las que se cuenta la perplejidad, concita la
atención gubernamental en suelo gaucho cuando falta casi una semana para el
inicio del Mundial Qatar 2022. Y no por lo futbolístico, sino esto como
metáfora de un match en el que los analistas, asesores y consultores del
oficialismo aparecen peloteados, a lo mejor por descuidar lo esencial en
momentos de zarandeos: hacer política.
En las
oficinas grandbourgianas admiten al final de la semana proyecciones con
múltiples interrogantes, desde cómo hacer campaña hacia mayo de ´23 o
posiblemente si hay hecatombe social un poco antes. Los dilemas que integran
las tribulaciones saenzianas, sumado al desafío de cómo agilizar el circuito de
comunicación gestión Morales y la lugareña, son asuntos irresueltos.
Los coroneles
locales no desechan la posibilidad que se registren detonaciones de bronca, ya
sea en el norte provincial (catastro lejano en la óptica capitalina y lleva a
unificar artificialmente a Orán, Rivadavia y San Martín) o en el microcentro
capitalino. Casi todos saben el desaprovisionamiento padecido por los almacenes
de comedores & merenderos, muchas veces sobrepasados por la demanda en
contínuo crecimiento.
A esto, lo
agrava un inminente problema de cariz territorial que comenzará a desanudarse
cuando se extingan las llamaradas en montes y bosques, desde los cuáles
emergerán los escuderos babeantes por satisfacer la demanda de alimentos desde las
naciones más recónditas. A lo que se adicionará el recambio poblacional en la
puna salteña, mediante la implantación de los feudos del litio y otras
variantes mineras.
En un plano
corto, las objeciones en el seno mismo de las huestes saenzianas se previó en
el obstáculo en el plano interpersonal. Los dragoniantes del oficialismo
plantearon objeciones, respecto a cómo desarrollar la narrativa en el contacto
cara a cara, ante vecinas/os oponiendo requerimientos alimentarios o acerca del
macilento poder de compra de los salarios.
Por cierto,
tal encerrona tiene un componente local, aunque sobredeterminado por la
situación macroeconómica. La cual exhorta a partir de la contraposición de
llevar a cabo un plan económico redactado a dos manos, entre Washington y
Balcarce 50, el cual no deja casi resquicio para acolchonar el desmoronamiento
de ingresos en amplias franjas de la criollada.
La semana
cerró con manifestaciones populosas en el ámbito capitalino, sumada a otras que
se desplegaron en diversas regiones salteñas: planteos por salarios,
alimentación, agua, salud y perjuicios por
incendios. Desde Unidad Piquetera, fracción populosa de la zurda local
soslayada en sondeos pre electorales (tal vez porque no los pagan), alertaron
sobre la problemática: posibles bajas en los planes asistenciales, con o sin
motivo.
En la
movilización realizada por UP al final de semana, explicaron que existe una
práctica que “manipulan distintas bases de datos, con la intencionalidad de dar
bajas, en función del ajuste que les reclama el FMI”. Por lo tanto, exhortaron que si “el gobierno
quiere dar bajas por este tipo de irregularidades”, por otro lado “no permite
habilitar las altas para los miles”, quienes demandan tal cobertura.
Una lectura
postulada en términos de los derechos y reclamos básicos, tanto en grupos
sociales en el intento de escapar de la hambruna, pero también en franjas
asalariadas ya desalentadas por la merma de cifras oficiales sobre desempleo. Ello,
en medio de nubarrones financieros que asoman en el horizonte.
NdR, 12 de
noviembre de 2022.