#Delaesperanzaenlavecindad
#Aloquecantaelbolsillo
F.P.
Es cuestión
recontra asimilada que las analogías y metáforas resultan de escasa utilidad en
las Ciencias en general y en las Sociales, en particular. Y que cuando de todas
maneras se incurre al manipular sendas operaciones, generalmente desembocan en
confusiones como las que en estos días se suceden al transpolar la actualidad
política brasileña con la del ámbito rioplatense.
Si de todas
formas se insistiera con este planteo, habría que suponer quién preguntaría y
quién respondería en cuanto a los salarios bajos que aquejan la existencia
cotidiana de millones de connacionales. Esto, en un hipotético debate como el
protagonizado por Lula y Bolsonaro el viernes 29 de octubre, transportado con
regla y compás al contexto criollo. Tal vez no habría un exhorto por las
remuneraciones a la baja, en caso de imaginar un ring con las dos principales
fuerzas políticas “polarizadas” pisando el cuadrilátero.
Un informe
del Centro de Economía Política Argentina detalló que en el pasado mes de
agosto, otro Vilcapugio se registró para quienes aún persisten en puestos de
empleo registrados. En el octavo mes de 2022 la pérdida del poder de compra en
los haberes fue de 0,5 %: las remuneraciones progresaron 6,5 % nominal, pero la
inflación en estos 30 días fue de 7 %.
La
comparación entre agosto de 2022 y agosto del año anterior, tampoco ofreció
guarismos alentadores. Al tomar el parámetro interanual, las remuneraciones
tuvieron un descenso de 2,4 %; aunque tal caída alcanza un negativo de -4,4 %
si se comparan haberes con precios de bienes y servicios correspondientes a
fines de 2019.
Según el
detalle ofrecido en el trabajo que el CEPA dio a conocer al inicio de esta
semana, en el sector privado los salarios tuvieron “suba nominal de 8,1% quedó
por encima de la suba de precios del mes”. Desde una perspectiva de
medición “en términos reales”, perdieron capacidad 1 % en capacidad de compra,
desde agosto de 2022. Pero fue el único segmento que recompuso “poder
adquisitivo (0,5%)”, en comparación con el año 2019.
Mientras, en
el “sector público, el desempeño en agosto no fue positivo: registró un aumento
de 4,2% en términos nominales, por debajo de la suba de precios del mes. A su
vez, se ubica 1,1% por debajo del poder de compra que tenía en el mismo mes de
2021 y -5,5% respecto de diciembre de 2019.
Bastante más
esmirriado fue el desempeño de los subocupados o sector del empleo no
registrado. Lejos del resguardo previsional y sindical, los cuentapropistas registraron
en agosto pasado un desbarranque de -8,4 %, en comparación con el mismo mes de
2021. En tanto, si se midiese con diciembre de 2019 –fecha de inicio de la
actual gestión nacional- la caída fue más parecida a un derrumbe: 15,7 % de
pérdida en el poder de compra.
NdR, 1 de
noviembre de 2022.