#CFKcausaporatentado
#Telefonoborrado
F.P.
Los pactos de
la Moncloa, el consenso de Semana Santa 87 y la investigación por el atentado a
Cristina Fernández mantienen parentesco en su catadura de respuesta de
superestructura pensada para calmar a la gilada. Si el primero de los casos
mencionados inscribió a España como reducto inmobiliario/turístico de la
Eurozona y el segundo recubrió de impunidad a genocidas, la tercera variante
podría dejar en la nebulosa el fallido pistoletazo contra el rostro de la
Vicepresidenta de la nación.
Este domingo,
fue confirmada la versión que se perdió información del teléfono móvil de
Fernando Sabag Montiel, el tirador de Recoleta detenido el jueves pasado por
gatillar una pistola en la cara de CFK. Al aparato lo había secuestrado la
Policía Federal, luego del atentado del 1 de septiembre en Juncal y Uruguay,
aunque las actuaciones recayeron en la jueza federal María Eugenia Capuchetti,
magistrada ligada a Daniel Angelici y benefactora del macrismo en la causa por
espionaje ilegal.
El borrado de
toda la información se produjo, luego que los técnicos informáticos de la
Federal utilizaran el sistema UFED (importado de Israel), obstaculizado por la
contraseña de sólo 4 dígitos ideada por su propietario. Justamente, para
prevenirse de cualquier posible intromisión como podrían ser, por ejemplo, novias
celosas o investigadores de un atentado contra una figura política de primera
línea.
No fue el
único blanqueo de claves con archivos pertenecientes al atacante de CFK, ya que
la computadora portátil de Sabag Montiel también fue objeto de una operación de
borrado de toda su información el pasado jueves por la noche. O sea, unos
minutos después de atentar contra la Vicepresidenta de la nación y luego ser
detenido, algún operador informático se encargó de eliminar todo rastro
susceptible de ser analizado.
Este domingo,
la diputada nacional Myriam Bregman (FIT) advirtió en Twitter que “lo del
celular es inadmisible”. Al respecto, recordó que “cuando asesinaron al
genocida Héctor Febres, su computadora
quedó en custodia en la Federal”, pero
después “apareció borrada y no se pudo recuperar nada a pesar de los
intentos que hicimos los querellantes; la enviamos a expertos en Francia y
tampoco pudieron”.
El mismo fin
de semana, la abogada Valeria Carreras –representante de familiares de los
submarinistas del ARA San Juan- alertó respecto de un detalle formal no menor.
La profesional advirtió que el nombre del agresor y la carátula de la causa
contenían serios errores.
Este domingo
por la mañana, los peritos que intervinieron en la evaluación del teléfono
móvil ofrecerán sus explicaciones sobre la información extraviada, pero lo
harán ante la propia jueza Capuchetti. Luego de incautar el aparato en la
esquina de Juncal y Uruguay, los funcionarios del Juzgado Federal trasladaron
el aparato [el Smartphone, si cabe diferenciarlo de su usuario] hasta Ezeiza, a
la sede de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, dependencia desde la cual
habían ofrecido el software UFED.
De modo tal,
sin la información contenida en su computadora personal y ahora con la de su
teléfono móvil, Sabag Montiel está en condiciones de presentarse no sólo como
brasileño. También podría hacerlo como venusino o recién llegado de un viaje
interestelar, sin mayores nexos con ningún vecino, punga, puntero o dirigente
político al que podría vinculárselo. Pese a la ayuda externa de varios “lobos
solidarios” que, a partir de este domingo posibilite retratarlo como un “lobo
solitario”.
Hasta el
jueves por la noche, Sabag Montiel tenía en su campera un Samsung Galaxy A50.
Sin embargo, luego de la intervención de la Policía Federal, la Policía de
Seguridad Aeroportuaria y el Juzgado de Capuchetti, lo que se tenía por
información certera podría no ser así.
NdR, 4 de
septiembre de 2022.