#Retencionesaexportaciones
#Combatealhambre
La
advertencia que se viene una hambruna global pocas veces vista está en
vidriera, aún para naciones productoras de alimentos como nuestro país. De nada
servirá ponernos las jinetas de país productor de morfi para 400 millones de
personas, ya que los empresarios que lo
hacen están todos más orientados al mercado exportador, antes que a
hacer filantropía en la criollada.
En este
contexto, el diputado nacional Itaí Hagman concluyó que “en Argentina hoy eso
se llama subir retenciones, no hay más vuelta que darle”. El legislador
nacional tuvo como premisa que si sobreviene esta “catástrofe alimentaria
depende de la capacidad que tengamos para priorizar a la gente sobre cualquier
otro interés. Y para eso los gobiernos deben tomar medidas firmes”. O sea,
imponer retenciones.
El
razonamiento de Hagman surgió en contrapunto a las señales desde el Ejecutivo
nacional acerca de una cierta flojera motivacional en plantear tal rumbo. El
Presidente Fernández admitió que lo propuesto por el legislador nacional sería
lo óptimo, aunque reconoció un cierto desgano en transitar un camino al que en
breve, seguramente le saldrían tractorazos.
La señal con
luz amarilla surgió a partir de la portada del periódico especializado “The
Economist”, ilustrada sobre un fondo celeste y con tres espigas que parecieran
salidas de alguna obra del plástico León Ferrari: cada una de las cuales al
final del tallo tiene calaveras humanas.
El que nada
dijo sobre retenciones, pero sí sobre alimentos fue el buen Andrew Bailey. El titular del Banco de Inglaterra
alertó en la semana que se va que esta nación enfrentará violentos zarandeos
por la inflación, con costos desbocados de energía y alimentos. El portavoz de
la autoridad monetaria británica utilizó el vocablo “apocalípticos” al
referirse a proyecciones en materia de disparadas de precios que impactan en la
alimentación, la producción y el trabajo.
A fines de marzo, el FMI previó que a nivel internacional habrá
estallidos sociales que se multiplicarán en diversas partes del planeta. En la
reunión celebrada en Doha (Qatar), la directora gerente del organismo
internacional, Kristalina Georgieva, argumentó en tal dirección porque los
alimentos se han encarecido mucho y cada vez hay menos trabajo. Por eso comparó
el pronóstico con la oleada de protestas registrada en esta región asiática en
2011.
Como es sencillo notar estos vaticinios globales sugieren un rumbo
coincidente en los próximos meses. Casi como esos anticipos en redes sociales,
acerca de la fecha del próximo estreno cinematográfico. El cual coincide,
efectivamente, con lo adelantado [NdR: salvo en algunos casos como los del FMI
que en 2019 vaticinaron un triunfo macrista, pero el resultado fue una debacle
electoral para aquel “bendecido”]. Esta vez, no sólo habrá que prestar
atención, sino actuar lo más rápido posible.
NdR, 21 de mayo de 2022.