#Pactosalacriolla
#Moncloayversionesrelanzadas
F.P.
El ala más
Washington-friendly del Frente de Todos, que un sector del establishment babea para que encabece Sergio Massa, puso primera en esbozar sus propios Pactos de
la Moncloa. Una sucesión de acuerdos económico-políticos de superestructura
entre las principales fuerzas políticas con representación parlamentaria y
empresarios. Cuya rúbrica atará a una decena de lineamientos básicos a los
signatarios, principalmente al plan económico redactado en las oficinas del
FMI.
Esta especie
de tutela, a la que los representantes que asientan firmar seguramente
preferirá denominar “autocontrol en gestión” o “razonabilidad administrativa”,
es la que ya fuese intentada un par de años atrás durante el macrismo. Este
miércoles por la noche, el veterano dirigente Julio Bárbaro recordó en el canal
A 24 que Jaime Durán Barba bochó su anterior intento por convocar a unos Pactos
de la Moncloa, allá por 2017/18.
La idea de
embellecer este acuerdismo multipartidario no es nueva, pese a lo que pudiesen
sugerir exhortos como “superar la grieta” o el de “unir a los argentinos”. Por
el contrario, estos moncloísmos o robertocarlismos pueden rastrearse hasta comienzos
de los 70 con intentos de la dictadura de Alejandro Lanusse bajo el nombre del
Gran Acuerdo Nacional (el GAN que intentaba una salida democrática, bajo cierta
tutela castrense).
En tanto que
los Pactos de la Moncloa se redactaron, también en base a un convenio entre las
principales fuerzas políticas ibéricas, con la meta de definir nuevos rumbos
luego de la desastrosa dictadura de Francisco Franco, a finales de 1975. Muerto
el Generalísimo, quien gobernó desde mediados de la década del 30 hasta aquel
año, fue el rey Juan Carlos el encargado de “apadrinar” a los dirigentes que
protagonizarían la transición hacia la “democracia”.
La idea
central de aquellos pactos era que España pasara de una economía asentada desde
la última etapa del franquismo en la venta de servicios turísticos, la
inversión extranjera –principalmente inmobiliaria- y las remesas procedentes de los más de 800.000
emigrantes, a una basada en estos tres pilares y en las que pudieran alternarse
mandatarios de derecha con socialdemócratas. Sin incorporar mayores retoques en
el rumbo económico.
La rúbrica de
estos pactos de la Moncloa acordó un sistema de despido sin indemnización de
hasta un 5 % del personal de cada establecimiento, formación de sindicatos,
tope salarial del 22 % (equivalente a la proyección inflacionaria para 1975),
pese a la contención en la emisión monetaria y la devaluación de la peseta,
suba de impuestos y controles financieros para evitar fuga de divisas a través
de los bancos.
Seis meses
atrás, recordamos desde este portal que “en 1977, una crisis profunda en la
Madre Patria (alta inflación y desempleo en aumento) posibilitó arribar al
acuerdo de superestructuras políticas y alumbró los Pactos de la Moncloa. Las
buenas gentes ibéricas rubricaron esta expresión de consensualismo extremo, el
que incluía un ´manos libres de empresarios para inducir el laissez-faire
laboral a miles de trabajadores” [NdR: “Hacia el punto de quiebre”, NdR 19 de
septiembre de 2021].
Ver:
https://www.notaderedaccion.com.ar/noticias/id-2389_Hacia-el-punto-de-quiebre_#SGFjaWEgZWwgcHVudG8gZGUgcXVpZWJyZQ==
Hace más de
un semestre, igualmente planteábamos desde este sitio que “el desgano y la
intrascendencia por los resultados electorales tiene anclaje en la
predestinación social a la que exponen los programas económicos que hermanan a
la derecha con la centroizquierda”. Como también que “los exhortos a ´superar
la grieta´ (…) se asientan en la nebulosa conjetura que el camino actual sería
inexorable” [NdR: artículo “Tarde o temprano hay que tomar partido”, NdR 17 de
septiembre de 2021].
https://www.notaderedaccion.com.ar/noticias/id-2383_Tarde-o-temprano-hay-que-tomar-partido_#VGFyZGUgbyB0ZW1wcmFubw==
Lejos de ser
una ventaja, el ascenso al cenit que la dirigencia ibérica equiparó su
incorporación a la Unión Europea no los libró de algunas muestras de escarnio.
Como la designación entre los PIGS (chanchos) con que el eje
París-Berlín-Bruselas los rebautizó por su situación macroeconómica trabada,
hace unos pocos años atrás. Junto con Portugal, Italia y Grecia. El lado amargo
de los Pactos de la Moncloa.
Cabe pensar
que por más impulso financiero y corporativo a este consensualismo extremo, serán
sopesados ciertos intentos previos de separatismo en la orografía peroniana.
Por ejemplo, los que terminaron con la “transversalidad” en 2008, los del
Frente Renovador en 2015 y los del randazzismo en 2017. Al igual que lo que
ocurre cada vez que es lanzada una iniciativa de esta orientación,
prescindiendo de los intereses sobre los que persiste un 45 % del electorado.
NdR, 31 de marzo de
2022.