#Catastrosocioeconomico
#Salariosyjubilaciones
La semana se
va con el anticipo que el Equipo Los Abuelos comenzará los primeros 30´ del
partido con una leve ventaja, aunque es probable que en los 90´ termine
perdiendo y en el puntaje para campeonato también. Algo parecido al conjunto de
Los Obreros, el cual permanecerá con el marcador en “0” como sucedía a fines de
2019, pero más que comprometido con la tabla del descenso.
Esta metáfora
futbolera sirve para contextualizar el anuncio presidencial que en marzo habrá
un incremento de 12,28 % en las jubilaciones que, según el gobierno nacional le
permitirán comenzar el año ganándole a la inflación. De todas maneras, el
jolgorio tal vez sea efímero porque el haber mínimo del sector alcanzará a los
$ 32.630, unas trescientas chirolas menos que el umbral de indigencia que midió
el INDEC en diciembre en $ 32.964.
Quienes
señalan el tendido de una línea de continuidad en la política económica a lo
largo de los últimos cinco años, a lo mejor tengan excusas a rolete. Es que los
salarios a trabajadores registrados en la actualidad se encuentran
prácticamente en el mismo nivel que en diciembre de 2019, a finales del
macrismo. Pero si no nos quedásemos en la foto y la mirada estuviera centrada
en la película, los fotogramas echados a rodar presagian un panorama bastante
más jorobado.
Los
incrementos de nafta en 9 %, los golpes tarifarios que se presagian en
servicios como electricidad, gas y agua potable, junto con la incidencia de
todo ello en el resto de los valores hacen prever un porvenir mucho peor. Al
tanto de lo anterior, la Comisión Episcopal de Pastoral Social rogó este fin de
semana no “dejar de atender las deudas sociales”, al ocuparse de la deuda
pública.
En cuanto a
la multimillonaria deuda con el FMI el purpurado interrogó: ¿Cómo evitar que su reconocimiento no condene
al hambre y la miseria a millones de compatriotas? La primera fecha
ya se puso en marcha, mientras el campeonato permite avistar que al final
habrán muchos lesionados y posiblemente que su epílogo sea más que zarandeado.
O puede que aún peor.
NdR, 11 de febrero de
2022.