Del versus al verso

Como en toda obra, el público será el que detente la última palabra sobre el posicionamiento político del gobierno argentino. Un viraje insinuado en medio de la visita presidencial a China y Rusia, con el preacuerdo con el FMI de por medio. Lo que nos permite evaluar el temario en los siguientes párrafos, de manera seguramente cuestionable.
Hace 4 años ASUNTOS DE FONDO

#Virajediscursivo #ChinaFernandezFMI

F.P.

Este fin de semana se encuentra en suspenso la idea oficialista de intentar proyectar el plan Timado al Mayor Consorcio Internacional de Garcas Planetarios. De todas formas, en atención a este TAMCIGP  el presidente Alberto Fernández visitó este sábado la plaza Tiananmen y dejó una ofrenda en la tumba de Mao Tse Tung, dos de los lugares hacia los que peregrinan los seguidores de la adaptación al mandarín de la obra El Capital.

Si acaso este plan TAMCIGP fuese una puesta en escena, destinada a entretener al papanataje, al menos cabe indicar que el resto del elenco desarrolló su rol con acierto. Incluso lo hizo de esta manera hasta la humorista involuntaria Cristina Pérez, quien recitó sus líneas haciendo un mix de comunismo & zarismo. Señal de entusiasmo y hasta muchas veces desborde motivacional que genera el verano respecto al que se advierte con frecuencia los riesgos de calor, deshidratación, reggae y otras que acarrea.

¿Es verosímil la indicación de Kris Georgieva en cuanto al obstáculo que podría plantearse desde sectores de izquierda y centroizquierda al preacuerdo con el FMI? ¿Qué grado de credibilidad cabe suponer del voluntarismo gubernamental criollo, en cuanto a que este convenio con el FMI permitiría el crecimiento de la economía?

A la par que Alberto Fernández expresa este fin de semana tales guiños a los que la derecha imputa “comunismo”, en nuestro país se debaten algunas variables menos ideológicas: si al FMI le deben pagar la Sociedad Rural Argentina o la Asociación de Bancos Argentinos, la inflación que en enero podría haber alcanzado el 4 %, la consecuente pérdida del valor en los salarios, el quinto año al hilo en que los sueldos van a Vilcapugio y Ayohúma, y las cada vez más tenues expectativas que la remuneración trepe aunque sea por encima de la línea de indigencia (calculada en $ 33.000 mensuales, según datos oficiales). 

El Relevamiento de Expectativas de Mercado, estudios privados que anticipan datos al Banco Central, adelantó el fin de semana que la inflación del primer mes del año alcanzó el 3,8 %. En base a esto, los mismos estudios (26 consultoras locales e internacionales y 13 entidades financieras) previeron que la inflación durante 2022 podría llegar al 55 %.

En este mismo REM, los consultores concluyeron que el desempleo alcanzó en 2021 el 8,3 %, pero que en el primer trimestre de 2022 la tendencia es en dirección a un incremento del desempleo hasta el 8,7 %. En un contexto socioeconómico planteado en esos términos y sin contar los efectos de un pacto con el FMI, resulta difícil imaginar un porvenir electoral venturoso para el Frente de Casi Todos Menos Fulano Mengano y Zutano.  

Números y porcentajes

A lo mejor sea esto último lo que intuyó el ex titular del bloque en Diputados del FdT, Máximo Kirchner, cuando presentó su renuncia al cargo partidario. En off, parece que la explicación del legislador venido de Santa Cruz fue mucho más argumentativa. Kirchner, al parecer, resaltó las coincidencias entre lo que el acuerdo proyecta a mediano plazo y el menú de exigencias solicitado en el último coloquio de IDEA por Horacio Rodríguez Larreta: alineamiento de Juntos, más dirigentes que representen a un 70 % de los votos de la ciudadanía, en torno a un próximo plan económico con menos mendrugos para distribuir a la paisanada.  

Alrededor de este rediseño general de la Argentina anduvieron revoloteando los planteos del moncloísmo, robertocarlismo, nedflanderismo o los que exhortan a “cerrar la grieta”. Es decir, la resignación sin derecho a reclamo y que tales lineamientos son lo único en el menú para “sacar adelante al país” de las malas administraciones que el macrismo, el kirchnerismo, el albertismo, el maoísmo, la RAM, el Hucumar o el causante imaginario que invoque la administración del momento ocasionaron.

En el elenco oficial se entremezclan los que enarbolan el plan Timado –o TAMCIGP- y quienes se aferran a la variante Churchill. El primer grupo es el que repite que Casa Rosada le sacó una gran cantidad de concesiones al Fondo Monetario y ello hará posible la reelección del actual mandatario en las presidenciales 2023. El segundo, en cambio, atisba que al igual que el primer ministro británico, Fernández podría ganar la guerra (contra el coronavirus) y sin embargo perder las elecciones.

En un flashback, este fin de semana se dio a conocer una versión extraoficial acerca del tenso diálogo que mantuvieron el miércoles 26 de enero pasado el dimitente legislador y el hoy hospedado por el gobierno chino. Referido a Larrega: “Él quiere su Moncloa, acá le vas a dar vos su Moncloa”, le habría reprochado Máximo Kirchner a Fernández, mención que incluyó en su análisis del viernes el periodista Alejandro Bercovich (BAE Negocios).

Y si cabe aclarar decimos que los pactos de La Moncloa tuvieron como resultado la subdivisión del trabajo y la producción a lo eurozona, que le dejó a España el lugar como economía de servicios, lo que a su vez derivó en un escenario laboral de precariedad. En contraste, lo hecho por los gobernantes ibéricos explicaron la posterior satisfacción, no de sus connacionales, sino para los franceses y alemanes. Por ello, unos años atrás los economistas y dirigentes del bloque continental la incluyeron en el grupo PIGS, un acrónimo que también remite a “chanchos”. Una forma diferente a denominarlos indeseables.

La frase “es la economía, estúpido”, acuñada por el consultor James Carville durante la campaña presidencial en la que Bill Clinton se consagró como presidente, volvió a sonar en estos días en el Río de la Plata. Con elevada probabilidad, la mención ofrezca un principio capaz de explicar el desarrollo posterior de este ´22 recién estrenado. Un año que no proyecta catastros donde reine el optimismo entre un 50 % de los argentinos.

Foto 2: tapa revista Barcelona. 

NdR, 5 de febrero de 2022.