#Asado #Allen
#Incidente
De todos los
festejos armados para el Día del Trabajador, el más inverosímil fue el que
tuvieron un grupo de concejales de la ciudad rionegrina de Allen. “Bueno,
nosotros vivimos acá en Allentown”, podría haber resumido Billy Joel como en
aquella famosa canción. Pero quien se llevó la recompensa y frustró a los
representantes vecinales fue una cimarrona del vecindario.
En el asado que
se había programado había lo necesario: leña, carbón, parrilla, ensaladas,
ajíes, pan, vino y carne. Pero los buenos de los ediles allentownianos no
contaban con la concurrencia de una perra callejera, la que finalmente malogró
la tenida gastro & grill.
El momento
decisivo fue cuando uno de los asistentes consultó telefónicamente sobre
algunas de las extravagancias que suelen plantearse a última hora en los asados
(¿Compraste gaseosa? ¿Y soda? ¿Tenés kétchup?), instante en que el proceso de
verificación ante tales demandas indujo al descuido. El hecho es que el dueño
de casa, Mauricio Morales, tenía casi todo previsto. Excepto la llegada del can
afecto al vagabundeo por las diversas arterias pueblerinas.
En conclusión,
el asado del sábado al mediodía terminó en frustración, luego que la perra
callejera incautara el cerdo mamón -7 kg- que era reservado hasta calentar la
parrilla. La foto del animal callejero y el botín conseguido recorrió en alta
rotación las redes sociales rionegrinas y en el resto de la Patagonia.
NdR, 3 de mayo
de 2021.