Por: M.
Rocamora (*).
El ex candidato
presidencial del Partido de los Trabajadores advirtió anoche que Brasil se
encuentra en medio de un escándalo internacional, por una revelación
periodística que se hizo un falso armado judicial para encarcelar a Lula. De
esta manera, Fernando Haddad alertó respecto a esta revelación que derivará en “la
nulidad” de la condena al ex mandatario y, en cambio, adelantó que esto podría
dar con varios integrantes del gobierno carioca en la cárcel.
La situación
que expuso Haddad plantea un paralelismo notable con el “lawfare” que se
verifica en estos momentos en nuestro país, a través de los ataques a los
principales dirigentes de la oposición al macrismo. En el caso del vecino país,
la mecha de esta dinamita periodística se encendió tras la revelación hecha por
el periodista Glenn Greenwald, el mismo que dio a conocer al mundo la
filtración sobre espionaje del gobierno estadounidense a cargo de Edward
Snowden.
La agencia
internacional EFE confirmó este domingo que el portal The Intercept, dirigido
por Greenwald, reveló conversaciones entre jueces y fiscales que en
conversaciones por la red Telegram admitieron que el objetivo era sacar a Lula
de la competencia electoral por las presidenciales del año pasado. La causa
elegida como excusa era el híper publicitado Lava Jato, algo que con esta
revelación parece quedar a punto de derrumbarse.
En estos
intercambios, el Procurador General brasileño, Deltan Dallagnol, se encomendó a
los dioses para que no sucediera el regreso al poder del Partido de los
Trabajadores. Por otro lado, el ex juez Sergio Moro (actual ministro del
gobierno de Jair Bolsonaro) podría afrontar un frente complicado, puesto que en
una de las conversaciones dadas a conocer anoche instruía a fiscales qué línea
de acción seguir para profundizar el hostigamiento a Lula Da Silva.
Los casos
judiciales “flojos de papeles” no son privativos de Brasil y podrían tener un
fuerte efecto sobre algunos similares que a nivel local suponen una
coordinación para tramitarlos y tienen fuerte aroma de parcialidad.
(*) NdeR, 9 de
junio de 2019.