Ante un traspié de manual

El pronunciamiento general de los electores, en cierta forma reflotó al pensamiento clásico de la tradición grecorromana. La realización de la filosofía como objetivo último, emanado de la concreción de la felicidad. Lo cual choca de frente con las declamaciones que plantean un atajo, surgido de imaginar mundos en los que reine la alegría y la concordancia, pero sin recorrer el camino que lleva hasta ellos.
Hace 4 años ASUNTOS DE FONDO

#Nedflanderismopolitico #Robertocarlismoelectoral

F.P.

La empalagosa inclinación al nedflanderismo o robertocarlismo es una prédica constante  que viene machacando sobre la cabeza de la dirigencia política desde 2013. La que de la mano del ajuste ortodoxo implementado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, impulsor del candidato local del FdT, acaba de suministrar los resultados electorales del último domingo, por todos conocido.

Es harto evidente que la reciente decisión electoral expresada por alrededor de un 45 % de los electores argentinos, planteó una innegable objeción al respecto. Tanto al consensualismo extremo propuesto en los discursos & mensajes de campaña, como a sus efectos sobre el bolsillo del caballero y la cartera de la dama.

El oficialismo nacional ya contaba con señales y advertencias que ello podría ocurrir, lo que afortunadamente para un amplio sector de la población y para su diseño electoral está a tiro de imprimir un plan correctivo. Es una incógnita cuál será la respuesta del electorado en noviembre próximo, ante la reconfiguración parcial de ingresos que anunciará este jueves Alberto Fernández, previo a su viaje por el norte del continente.

De todas maneras, el F5 que habrá en los próximos 60 días en el abordaje de candidatos obrará en beneficio sobre el contenido del debate. La carencia de nivel, volumen y asuntos propuestos en la previa del 12 S fue una constante, lo que atestiguan los resultados obtenidos por los dos principales frentes políticos en Salta. Al igual que en el resto del país. 

El corte parcial de números de votos obtenidos el pasado fin de semana en las Primarias no presagia ni hecatombes, como tampoco triunfos desbordantes para el FdT o Juntos. Sólo para el anecdotario, el más votado en la coalición auspiciada desde Balcarce 50 si bien obtuvo unos 110.000 expresiones cívicas a favor, todavía quedó lejos de los 162.000 sufragios que obtuvo este mismo sector en 2017, en medio de comicios donde el macrismo era la fuerza política predominante en todo el país [NdR: y hay quienes dudan que el perfil de este Frente de Algunos cuente con un trayecto fácil para captar los 50.000 logrados por su ex rival, Jorge Guaymás].

Un terreno aún más pedregoso tendrá Carlos Zapata, quien con algo más de 60.000 votos deberá hilvanar los tres sectores restantes para alcanzar los 170.000 logrados en conjunto por la entente Juntos. O, de máxima, aspirar a los 211.000 conseguidos en 2017 en las boletas con el rostro del periodista Martín Grande Durand, el mejor desempeño de los últimos tiempos que obtuvo este sector.

Mientras que los demás compartimentos en los que se diseminó la “voluntad popular” (SI/PRS, FIT, UpS, inasistencia y voto en blanco, entre otras), al parecer sostienen el estandarte del descontento. Una vuelta de rostro, por igual, en relación a la situación económica personal como a su conceptualización nedflanderista o robertocarlista, resumida vulgarmente en la prédica anti-grieta, que lo asemeja más a una concordancia de cúpula entre una elite dirigencial, deliberando a espaldas de amplias franjas de comprovincianos.  

Ciertamente, la relación fraterna entre postulantes que compiten entre sí, tampoco obra en beneficio del disenso esperado en un debate de proyectos de país o ideas para la provincia. Un ideal que el pensamiento grecorromano proyecta al final de un largo camino, una vez lograda la felicidad de los ciudadanos (fase final o de realización de la filosofía). Lo cual, desde el plano coyuntural y estructural, en la actualidad parece un objetivo demasiado lejano.

Las declaraciones públicas de una cierta “amistad” entre candidatos de diversa procedencia podrá ser un rasgo satisfactorio a la vista del nedflanderismo o los anti-grieta, pero activa recelos en el grueso de los electores. Alguna vez lo dijo Wittgenstein al referirse al lenguaje como vehículo de una modalidad del pensamiento –o totalidad de cosas posibles y existentes-, aunque sus postulados, formulados entre 1914/1916, tardaron décadas en ser comprendidos.

De manera idéntica, las expresiones de un cierto “aprecio” o referencias a un trato personal con sus rivales, tampoco actuó en favor de los dirigentes del FdT, sumadas a la no concreción de lo factual que delata el bolsillo de la paisanada. Un error en el que anteriormente había caído Daniel Scioli en las presidenciales 2015, tras ceder a los exhortos de no confrontar en nombre de “la gente”, y así asomarse a lo que en ballotage le haría avistar su propia derrota. 

Un flashback ilustrativo es que el por entonces candidato a la sucesión de CFK, luego de las generales rebobinó y dio con la tecla que su lineamiento era la confrontación de proyectos e ideas con el macrismo. Una reacción a la que atinó para reencauzar su campaña, pero algo a destiempo. Y es que la política no puede concebirse sin confrontación de ideas, de proyectos y en nombre de los intereses de una porción significativa de los votantes.

NdR, 14 de septiembre de 2021.  


ANUNCIO