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La fiscal penal de Derechos Humanos, Verónica
Simesen de Bielke, le pidió este viernes al Juzgado de Garantías 6, la
elevación a juicio de la causa que imputó a tres policías que prestan servicio
en la División de Seguridad Urbana. Los uniformados cargan con la imputación
por vejaciones calificadas por el uso de la violencia y lesiones leves en
concurso ideal, en perjuicio de un menor de 15 años.
Las
imputaciones recayeron sobre el sargento
ayudante Rómulo Segovia, sargento Pablo Exequiel Toledo y cabo Ignacio Esteban
Zurita. La Fiscal argumentó que esta causa resulta clara y manifiesta la
conducta tipificada como “vejaciones calificadas por el uso de la violencia”,
con la cual se atenta contra “el remanente de libertad del que dispone todo
detenido, en virtud de ser sujeto de derecho”,
Por otro lado, Simesen razonó que lo anterior está íntimamente ligado “a
su dignidad como persona, asociada puntualmente a las pautas que imponen los
estándares mínimos establecidos por la Constitución Nacional juntamente
con los Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos”. Lo que se agravó con
“la golpiza llevada a cabo” por los policías objetadas en la imputación penal,
dado que “la libertad individual que se intenta resguardar mediante la
disposición, se ve conmovida a raíz de ciertos procedimientos que se
caracterizan por su carácter mortificante”.
En esta solicitud de elevar la causa a juicio, la Fiscal determinó que el 12 de enero de 2020, cerca de las
7:40, los uniformados que iban a bordo del móvil policial 1829, con exceso de
sus funciones, acometieron en
contra de la integridad física del menor, a quien le causaron lesiones que
fueron producidas por el impacto de proyectiles, según constató el
certificado médico.
Las actuaciones
iniciaron tras la denuncia radicada por la hermana del pibe, quien indicó que ese día, al salir de su domicilio de
barrio Primera Junta con su hermano, vio que enfrente se producía un operativo
policial de despeje de vía pública por contravenciones al consumo de alcohol.
Al instante, uno de los policías increpó al menor, le propinó una patada en el
pecho y luego lo insultó.
Luego, al
llegar la madre de la joven denunciante reclamó al policía por este accionar
contra su hijo, lo que tuvo como resultados empujones e insultos contra la
mujer. A continuación, el mismo efectivo lo agarró por el cuello al joven y lo
golpeó contra el móvil policial.
Una nueva
intervención de la madre y la hermana del muchacho que intentaba frenar estas
agresiones, generó que los policías iniciaran una balacera con cascos que
contienen pintura. Algunas de las cuales impactaron en la espalda del muchacho
y después fueron constatadas por galenos.
Crédito
fotográfico: Que Pasa Salta.
NdR, 27 de
noviembre de 2020.