El trasfondo del caso Betty

La justicia provincial definió la liberación de Betty Saravia, a partir del beneficio de la duda en el caso que rodeó a la muerte de su cónyuge, Luis López. Este miércoles se conocieron los fundamentos del fallo por el cual se dispuso esta medida, a favor de la mujer. Si bien dio por verosímil la relación de violencia intra familiar que padecía en esta pareja, el tribunal consignó que no hubo certeza médica en cuanto al causal de dicho deceso.
Hace 5 años ESTRADOS

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La clave del caso Betty Saravia fue la invocada por la Sala VII del Tribunal de Juicio, respecto a que no se arribó a la demostración plena y completa de culpabilidad en las circunstancias que rodearon la muerte de su cónyuge, Luis López. Si bien consignó 17 hechos de violencia de género (Saravia estaba inmersa en “condiciones de  vulnerabilidad” –adicción a drogas, inestabilidad laboral, padecimiento de enfermedad inmunodepreseiva, maternidad precoz, entre otros rasgos-, no pudo acceder a la intervención efectiva y constante de órganos que actúan ante casos de Violencia Intra Familiar, y esto terminó espiralizando un “ciclo de violencia en la pareja”) la troika de magistrados se inclinó porque ante la duda, se favorecerá al acusado, según dicen los divulgadores del Derecho.

En base a ello, los jueces concluyeron que “se impone la sentencia absolutoria de la imputada”, favorable a quien hasta entonces cargaba con este achaque penal por el presunto homicidio de su cónyuge.  

Pese a la situación de violencia intrafamiliar, comprobada acabadamente a lo largo de las audiencias por esta causa, los integrantes de este Tribunal concluyeron que “no se logró probar con grado de certeza” si Saravia actuó con “dolo homicida” en diciembre de 2018, cuando López terminó hospitalizado, tras ser herido con un cuchillo o una punta. Además, se tuvo en cuenta el contexto de privacidad en que sucedió este hecho entre la pareja y la imposibilidad de dilucidarlo a partir del accionar policial.

A lo que se agregó que el hombre falleció unos meses después, luego de complicaciones por una enfermedad inmunodepresiva, en tanto que los médicos que atendieron a López dieron pronósticos contrapuestos en cuanto a la evolución de su estado de salud. Uno de los testimonios de galenos mencionó “lesiones recientes producidas por elemento  punzocortante y/o similar”; en tanto que otro indicó a que no se hizo “referencia a dónde fue el ingreso del arma blanca”, mientras que un tercero observó en López una “herida curable en el término de 30 días, pronóstico bueno sin riesgo de vida”.

De todas formas, los magistrados María Livia Carabajal, Paola Marocco y Francisco Mascarello concluyeron que si bien la “vinculación de Saravia y López como enmarcada ciertamente en violencia doméstica y de género, no se logró probar con grado de  certeza tampoco el dolo homicida” por parte de la mujer. Y menos se consiguió “establecer acabadamente si la conducta de Ángela Saravia fue efectivamente ofensiva o defensiva” el día que López recibió la herida por la que fue hospitalizado. 

El caso de Betty Saravia concluyó el pasado 4 de noviembre, en la Sala de Grandes Juicios de la Ciudad Judicial, y cuando se dictó la absolución se dieron expresiones de júbilo por parte de organizaciones por la no violencia contra las mujeres y entidades civiles que propenden a la equidad en cuanto a derechos. 

Este miércoles, al darse a difusión los fundamentos de la decisión del tribunal quedó en evidencia que sus integrantes realizaron una exhaustiva evaluación del nexo patológico en que convivían Saravia y López. Sin embargo, esta variable fue una de las tantas circunstancias que señalaron los magistrados en cuanto a su decisión. Es decir, lo determinante fue la insuficiencia de elementos objetivos contra la ahora viuda de López, mientras la perspectiva de género no tuvo gravitación.

Crédito fotográfico: Periodismo en línea.

NdR, 11 de noviembre de 2020.


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