#Betty #López #Violencia
#Género
La clave del caso
Betty Saravia fue la invocada por la Sala VII del Tribunal de Juicio, respecto
a que no se arribó a la demostración plena y completa de culpabilidad en las
circunstancias que rodearon la muerte de su cónyuge, Luis López. Si bien
consignó 17 hechos de violencia de género (Saravia estaba inmersa en “condiciones
de vulnerabilidad” –adicción a drogas,
inestabilidad laboral, padecimiento de enfermedad inmunodepreseiva, maternidad
precoz, entre otros rasgos-, no pudo acceder a la intervención efectiva y
constante de órganos que actúan ante casos de Violencia Intra Familiar, y esto
terminó espiralizando un “ciclo de violencia en la pareja”) la troika de
magistrados se inclinó porque ante la duda, se favorecerá al acusado, según
dicen los divulgadores del Derecho.
En base a ello,
los jueces concluyeron que “se impone la sentencia absolutoria de la imputada”,
favorable a quien hasta entonces cargaba con este achaque penal por el presunto
homicidio de su cónyuge.
Pese a la
situación de violencia intrafamiliar, comprobada acabadamente a lo largo de las
audiencias por esta causa, los integrantes de este Tribunal concluyeron que “no
se logró probar con grado de certeza” si Saravia actuó con “dolo homicida” en
diciembre de 2018, cuando López terminó hospitalizado, tras ser herido con un
cuchillo o una punta. Además, se tuvo en cuenta el contexto de privacidad en
que sucedió este hecho entre la pareja y la imposibilidad de dilucidarlo a
partir del accionar policial.
A lo que se
agregó que el hombre falleció unos meses después, luego de complicaciones por
una enfermedad inmunodepresiva, en tanto que los médicos que atendieron a López
dieron pronósticos contrapuestos en cuanto a la evolución de su estado de
salud. Uno de los testimonios de galenos mencionó “lesiones recientes producidas por elemento punzocortante
y/o similar”; en tanto que otro indicó a que no se hizo “referencia a
dónde fue el ingreso del arma blanca”, mientras que un tercero observó en López
una “herida curable en el término de
30 días, pronóstico bueno sin riesgo de vida”.
De todas formas,
los magistrados María Livia Carabajal, Paola Marocco y Francisco Mascarello concluyeron
que si bien la “vinculación de Saravia y López como enmarcada ciertamente en
violencia doméstica y de género, no se logró probar con grado de certeza tampoco el dolo homicida” por parte de
la mujer. Y menos se consiguió “establecer acabadamente si la conducta de
Ángela Saravia fue efectivamente ofensiva o defensiva” el día que López recibió
la herida por la que fue hospitalizado.
El caso de
Betty Saravia concluyó el pasado 4 de noviembre, en la Sala de Grandes Juicios
de la Ciudad Judicial, y cuando se dictó la absolución se dieron expresiones de
júbilo por parte de organizaciones por la no violencia contra las mujeres y
entidades civiles que propenden a la equidad en cuanto a derechos.
Este miércoles,
al darse a difusión los fundamentos de la decisión del tribunal quedó en
evidencia que sus integrantes realizaron una exhaustiva evaluación del nexo
patológico en que convivían Saravia y López. Sin embargo, esta variable fue una
de las tantas circunstancias que señalaron los magistrados en cuanto a su
decisión. Es decir, lo determinante fue la insuficiencia de elementos objetivos
contra la ahora viuda de López, mientras la perspectiva de género no tuvo
gravitación.
Crédito
fotográfico: Periodismo en línea.
NdR, 11 de
noviembre de 2020.