#JVGonzález #Lectores #Pandemia #Opciones #Pareceres
Por: Federico Pérez (*).
Una lectora de NdR consultó a nuestro correo las posibilidades que tendrían a mano las
autoridades de la ciudad de Joaquín V. González, a fin de prevenir una bofetada
peor de la pandemia. Al menos, a nivel local. Uno de los hilos aún por manejar –respondemos-
es la mejora en los niveles de eficacia y eficiencia en la comunicación
oficial. Aspecto clave en una ciudad y una región en la que todavía no se
encendió el foquito carmesí.
Una gestión no
habituada a dirigir mensajes a sus conciudadanos, ni a designar un portavoz que
realice esta misión, agrava su mal desempeño si en el contexto de hoy (o en
cualquier otro) concentra el total de lo que quiere decir en una o dos radios. En
este escenario, si bien puede resultar tardío, necesita ir en dirección
totalmente opuesta. La exigencia es abrir el juego comunicativo en el mayor
grado posible, llegar por todos los medios existentes –radial, televisivo,
digital, etc- a la audiencia masiva.
Y,
principalmente, hacerlo a través de un accionar de comunicación ideado con
fines educativos. Más precisamente, de educación no-formal. El objetivo (debió
haber sido desde marzo) es conseguir un cambio de hábitos, dado que al no haber
vacuna a la vista para el coronavirus la única alternativa es la prevención.
Esta misión apuntará
a indoctrinar en cuanto a líneas de acción cotidianas que posibiliten una
adaptación a un medio ambiente que ha cambiado. Y que amenaza a la especie
humana en todo el planeta. Por lo que, en sentido darwiniano, requiere
resguardo personal, suspender actividad social, nuevos hábitos de higiene y
alimentación más evolucionada.
En tal
contexto, una planificación a 20 días o un mes en este procedimiento (el que
deberá ser acompañado de acciones en campo) podría ser el equivalente a lo que
en otro escenario hubiésemos encuadrado como “largo plazo”. Aunque la toma de
decisiones debe ser a la mayor brevedad.
La gran
distinción
La diferencia de
un actuar en base a un escenario medido y pensado, estará dada en que la
conducción institucional irá poniéndole el cuerpo a lo que venga, en lugar de
lamentaciones y editorializaciones de lo que ya sucedió. Un (mal) ejemplo de
esto último, es el proyecto para fosas comunes que fue planteado en un lateral
del cementerio actual. Al respecto, cabe preguntar: ¿Qué capacidad tendrá? ¿Qué
pasivo ambiental representará? ¿Contaminará napas de agua? ¿Se previó la
colocación de geomembranas?
A más de tres
meses de iniciados los trabajos en este predio, circundado por barrios y villas
de emergencia ya expuestos a las fétidas emanaciones de esta necrópolis, los
gonzaleños carecen de una sola precisión al respecto. Y puede ser aún peor,
dado que no hablamos de soterramientos de restos humanos que hubiesen expirado
debido a motivos de los que anteriormente denominásemos “habituales”.
Por otro lado,
las invenciones lingüísticas en las que incurren algunos integrantes del cuerpo
de asesores ad hoc del municipio en esta pandemia, no hacen más que irritar a
la gran masa de pobladores. Muchos de estos impacientes, planteando demandas
sobre alguna mínima indicación respecto
a cómo se piensa actuar, antes que dichos artilugios verbales.
Además, la
concentración en poquísimos canales para la comunicación contiene un peligro
adicional. Es el déficit de credibilidad. La audiencia gonzaleña y el consumo
de medios es muy segmentado –como en cualquier ciudad del país-, de manera tal
que si un mensaje se envía por una o dos vías, con alta probabilidad no llegará
a la totalidad de los ciudadanos. O bien se decodificará con un alto grado de
desconfianza.
A su vez, lo
último seguramente fomentará la circulación de cientos o miles de trascendidos,
versiones y chismes. Cabe señalar que en tales condiciones, por la simple razón
que la política de comunicación oficial fomentará indirectamente la
proliferación de mensajes enviados por los canales informales de comunicación. Lo
que equivale a encuadrar como un descontrol.
Al igual que en
muchas profesiones, ocupaciones y labores, en la comunicación hay dos maneras
de efectuarla. Una es profesional. La otra es no profesional.
(*) NdR, 17 de
septiembre de 2020.