#QuemaBolsillo
F.P.
La redefinición de metas inflacionarias, ahora rolleadas hacia septiembre u octubre, no es algo que acerque tranquilidad a los despachos mileidianos y bastante más preocupante en las provincias. Luego del más estruendoso fracaso en que resultó la Holyday Week –o Argentina Week- en Nueva York la decena de mandatarios provinciales regresó a su terruño para encontrarse con malestar social creciente.
Hasta hubo quienes estiraron sus ceja izquierda al recordar al homólogo tucumano, Osvaldo Jaldo, quien declinó el viaje presidencial y se excusó en los ítems por cumplir en la agenda local. Las inundaciones en el sur de la vecina provincia le dieron en parte la razón, lo que se sumó al tedio para los anfitriones [NdR: Ver artículo ] de esta Week neoyorkina que cerró sin mover la aguja del hemisferio corporativo y, para colmo, con el mega escándalo Adorni and wife.
A lo mejor este contexto gatilló la explicación que la Holyday Week “cerró sin un solo anuncio de inversión concreta”, por lo cual el analista Gustavo Reija aconsejó diferenciar el interés, del compromiso de capital. “El interés se mide con presencia en un auditorio”, distinguió, respecto a que “el compromiso se mide con contratos firmados” y este elemento faltó en la semana neoyorkina.
Luego de infoxicarse con millones de dólares anunciados como futuras inversiones, a cargo del empresario Marcelo Mindlin (Pampa Energía) en dos proyectos de petróleo y gas natural. Mientras, a efectos de matizar el paisaje desértico que suministró el edificio del Consulado argentino en Nueva York, el gobierno salteño refritó el anuncio de la minera anglo-australiana Río Tinto y una reunión con el ejecutivo a cargo de Salta Forestal con quien se abordaron generalidades del sector agroganadero.
Sin dudas, hay un impacto visual ante el cambio del paisaje de la Quinta Avenida, Times Square o el Central Park, sustituidos por canas quemando neumáticos, docentes con pancartas de protesta o despedidos del sector industrial. Pero es el choque con la realidad que tanto requiere un gobernante, a fin de calibrar la demanda social asomando. Y esto viene para peor.
Con la Canasta Básica o umbral de pobreza en $ 1.300.000 mensuales las remuneraciones de $ 800.000 a personal de seguridad, así como a educadores y demás servidores públicos expone un obstáculo insalvable. Sin contabilizar aún los incrementos en el rubro servicios públicos (electricidad, agua, transporte y gas) y el efecto aún más perjudicial por los coletazos del conflicto en Medio Oriente.
De acuerdo a las previsiones del FMI, un aumento sostenido del 10% en el precio del petróleo podría sumar unos 0,4 puntos porcentuales a la inflación mundial y restar entre 0,1 y 0,2% al crecimiento de la economía global. Lo que en el caso de nuestro país equivaldría a arrojar más alcohol a la fogata de la estanflación en la que el mileidismo ya había metido a la economía argentina, mucho antes de los misiles yanquis sobre la escuela iraní.
De tal forma, “si el Estado busca evitar un traslado pleno del shock a tarifas de gas y electricidad, el costo fiscal aumenta mientras que si se traslada a precios finales, el impacto se siente sobre el costo energético de hogares e industrias”, dijo este sábado al diario Ámbito Financiero la directora ejecutiva de la consultora ABECEB, Natacha Izquierdo.
El próximo lunes, hasta el 21 de marzo, las Universidades nacionales iniciarán un paro de actividades, detrás del cual se avizora un plan de lucha para el resto del año y posiblemente abierto a los demás sectores sociales. Los educadores del ciclo superior y los no docentes exigirán el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, punto de partida para cualquier situación de diálogo que pudiere presentarse con autoridades nacionales.
La vida universitaria afecta el presente y el porvenir de cada provincia, pese a no ser contar con la inmediatez de la educación en los tramos iniciales. Pero a esto, las casas de altos estudios le suman el predicamento que este sector tiene en las demás ramas del trabajo. De ahí, el efecto que el paro universitario podría tener al extenderse el malestar social a las demás capas del quehacer humano.
Los Gobernadores masticaron con nerviosismo todos estos contrastes y la imagen del rancho en llamas. A lo que habrá que sumarle la baja en la recaudación y el flujo negativo en la coparticipación nacional hacia las provincias. Lo que a su vez ya marcó el desvelo de los Intendentes, quienes cuentan cada vez menos monedas a la hora de afrontar erogaciones operativas corrientes. Y hasta algunos Jefes comunales añoran aunque más no fuere la vuelta de cuasimonedas. 
NdR, 14 de marzo de 2026.