El debate en medio del sinsentido

- SEMANA POLITICA

El debate en medio del sinsentido
El debate en medio del sinsentido

Los trece o quince millones sacados de la pobreza, discrepancia numérica reciente entre Milei y Luis Caputo como rasgo de los tiempos actuales. En los que la charlatanería jovial y el macaneo argumental articulan la versión oficial. Por lo cual, a continuación intentamos desmontar estos artefactos discursivos.


#CualquierismoArgumental

F.P.

El desprecio por el dato objetivo y la obliteración a todo cuestionamiento quedó como una treta algo desteñida, tras el reciente desacuerdo Milei/Luis Caputo sobre la cantidad de argentinos que alegan haber sacado de la pobreza. Ambos disertaron el mismo día -28 de mayo- en el Latam Forum, pero en sus respectivos discursos hubo una diferencia de dos millones de connacionales, entre los que uno y otro aseguró haber sacado de la pobreza.

El rasgo más curioso fue el de los aplausos que, pese a la gran diferencia de números, consintieron proveer desde el auditorio hacia sendos discursos. Si fueron 13 o 15 millones los argentinos impulsados hacia la prosperidad, en ciertos sectores parece dar lo mismo que un superávit del 0,2 % en realidad sea un déficit del 0,8%, como corrigió el FMI en su último informe.

Según la lógica violeta, el estruendo de palabras es capaz de vencer al argumento y la fundamentación racional, bajo la lógica de los cánticos de cancha de fútbol (en tiempos en que era consentida la presencia de visitantes).Sin la menor importancia de cuál proposición de los contendientes sea la más sensata y cartesiana.

Es lo que da envión a la Erística o conjunto de artimañanas utilizadas a fin de prevalecer en una discusión técnica, aún sin contar con la solvencia mínima para esta tarea. Al respecto, el consultor en Comunicación Adrián Ramírez publicó unos días atrás en la red social X consideraciones a tener en cuenta, respecto a esta distinción hecha por Schopenhauer.

Una tuerca que integra la Erística es el Galope de gish (saturación), por el cual los ultra suelen lanzar “ráfagas de afirmaciones sin sustento”, pero a velocidad que dificulta su verificación. “El objetivo es saturar: mientras intentás refutar una falacia, ya te dispararon tres más”, pues la intención es prevalecer “por asfixia, no por argumento”.

A lo anterior, Ramírez consignó la Ley de Brandolini (asimetría de la estupidez) y de acuerdo a la cual “refutar una tontería requiere diez veces más energía que producirla”. Ya que “el ´sentido común´ simplista es rápido y fácil la precisión técnica es lenta y tediosa”. De modo tal que “en esta asimetría, el charlatán siempre corre con ventaja”.

A lo que le sigue El Terreno Movedizo, resumido en que si en la discusión “si se logra fijar un dato, el erista siempre cambia de tema. Salta de la economía a la moral, de la estadística a la anécdota”. En un contexto en el que “no hay cierre ni continuidad, no lo permite solo una sustitución infinita de frentes para impedir un punto de sentido estable”.

Otro artilugio es la Falacia de la Extensión, por la que “llevan el argumento técnico al extremo para que parezca absurdo”. Así, si surge la propuesta de “una regulación, lo acusan de ´totalitarismo´ y dejan de discutir la idea, para discutir la caricatura extremista que ellos fabrican (y) en lugar de un fundamento técnico pierdas tiempo desmintiendo”.

Además, lo que el consultor en Comunicación denomina Mutatio Controversiae e Interrogación, la que surge “cuando su lógica colapsa, rompen el hilo con ataques personales o actitudes exageradas”. Allí, su meta “es generar caos: en la confusión, el que grita más fuerte” aparenta salir victorioso.

Por último, El fin de la conversación donde “ya no gana quien mejor argumenta, sino quien mejor impide que el argumento ajeno se desarrolle”. En función de todo lo anterior, en los últimos tres años la erística logró mantenerse al tope en las discusiones públicas, luego de transformar al debate en “un juego roto”, como indica Ramírez.

En una época convulsionada como la actual, el fin de la Erística no es el consenso, sino “agotar el intelecto”. E intentar reemplazar la charla por la demolición del carácter o perfil del contendiente. Y al resto, permanecer en silencio a medida que se perpetran actos intolerables en un contexto social y político diferente. 


NdR, 31 de mayo de 2026.

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