#DesgraciaBolsillo
M.R.
El último estudio de la consultora Zentrix envió a la lona las expectativas de proyectar un futuro político, en torno a la actual administración nacional. Según el trabajo de la firma timoneada por el especialista David Montiel, una amplia mayoría de argentinos aprecia a la gestión violeta empantanada en accionar de “casta” a la cual se comprometió combatir, mientras retrocede en su bienestar familiar.
Un 81,6% de los entrevistados admitió que en los últimos seis meses resignó salidas a cenar, entretenimiento y consumo no esencial, incluso compras para el hogar. En tanto, otros en peor situación llegaron a ceder en la compra de algunos alimentos, en salud o en servicios.
Además, en el Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora se identificó una mayoría de entrevistados que percibe prácticas corruptas en el gobierno de Javier Milei. Lo que ya dejó de ser un tema lateral para convertirse en un factor central del desgaste oficialista.
El informe puntualizó como dato más peligroso para Balcarce 50 que un 57,3% percibe corrupción generalizada en la gestión o que un 60,2% interprete las denuncias como parte de un problema general de gobierno. Lo cual orada la promesa violeta de arribar al poder para luchar contra “la casta”. Son un 66,6% los que aseguran que ese acuerdo inicial se rompió y la gestión terminó enredada con lo que había prometido eliminar.
Según detalló Montiel, “la sociedad empieza a percibir una contradicción entre el relato fundacional del mileísmo y la forma en que hoy se interpreta su ejercicio del poder”. Esta pérdida de apoyo es mucho más insinuante, pues la corrupción es uno de los desafíos centrales, incluso en los votantes del oficialismo en 2025, superando al desempleo, la inflación o el estancamiento de los haberes.
Si bien, según el trabajo de Zentrix, “entre oficialistas todavía predomina una lectura que busca encapsular el problema en casos aislados y preservar parte de la excepcionalidad moral del Gobierno entre opositores, en cambio, se consolida una mirada mucho más dura, donde la corrupción ya no aparece como desvío sino como rasgo de época del oficialismo”.
Lo que expresa la persistencia de un núcleo con predisposición a bancar la reputación presidencial, en contraste con el resto, donde la conclusión es mucho menos amable. Por lo cual, más allá de las denuncias en su singularidad, implica luna imposibilidad de volver al mástil la bandera anticorrupción y anticasta. Aquella ´fortaleza´pasó a convertirse en ´amenaza´, se diría para los fanáticos de los FODA.
Debido a ello, el estudio de Zentrix infirió una evidente pérdida de credibilidad en la administración violeta, si a esto se adiciona la poca atención a prevenir estos casos de corrupción. De modo tal, un 66,6% aseguró que Milei no mantuvo su compromiso de evitar estas acciones, mientras un 32,2 % le asigna algún grado de compromiso. Una señal preocupante, según Montiel, ya que “corre la discusión desde las denuncias puntuales hacia una sospecha más estructural sobre la forma de ejercicio del poder”.
El descrédito apunta que la actual Casa Rosada abdicó de la pulcritud a la hora de gobernar, elemento esencial en la faz arquitectónica de la propuesta violeta. Así, la baja en la percepción en lucha anticorrupción tiene un efecto corrosivo sobre el escudo con el que el gobierno venía soslayando otras averías ligadas a lo económico.
Esto desembocó en que la aprobación presidencial cayera al 33,1 %, en medio del quiebre en el acuerdo ´anticasta´ con la ciudadanía, en tal magnitud que las denuncias “empiezan a tocar su zona más íntima, el núcleo identitario que lo diferenciaba del resto del sistema político”.
Además, a lo anterior se le agrega el creciente malestar económico y que en el mes presente se profundizó en las familias criollas. Así, un 81,6% de los consultados reconoció que en los últimos seis meses tuvo que tachar gastos para llegar a fin de mes: salidas, ocio o consumos no esenciales y hasta compras habituales del hogar que, en los casos más delicados, fueron gastos como alimentos, salud o servicios.
Por lo cual, Montiel sintetizó que el ajuste “dejó de ser una discusión abstracta sobre variables macroeconómicas para convertirse en una experiencia cotidiana de privación”. En tales dimensiones que una parte importante de la sociedad ya no está recortando excedentes, sino aspectos centrales de su vida diaria.
Este panorama de infraestructura es la que sirve de base al deterioro en la apreciación sobre el gobierno nacional. En tiempos mileidistas, el 86,6% afirma que su salario no le gana a la inflación y el 60,4% asegura que sus ingresos le alcanzan sólo hasta el día 20 del mes. En virtud de lo que “la tolerancia social frente al ajuste empieza a depender cada vez más de la credibilidad del Gobierno”, en estos meses afectado por denuncias de accionar ilegal.
Con lo cual, la caída en el apoyo social está ligada a “la combinación entre malestar económico cotidiano y pérdida de autoridad moral, una mezcla que ayuda a explicar por qué la desaprobación viene creciendo sostenidamente desde febrero”.
A su vez, la discrepancia ciudadana acerca de los informes del INDEC es otro aspecto de importancia. Un 70,3 % de entrevistados desconfía de los informes del organismo estadístico, principalmente inflación, en comparación a lo que percibe en el interior de cada hogar. Casi 14 puntos porcentuales por encima del sondeo anterior, el que en enero pasado calculaba esta corriente de opinión en 56,4 %.
Hete aquí “una crisis de validación social del dato público”, al tomar como punto de partida la falta de coincidencia en la medición oficial de inflación y la sensación diaria de suba constante de precios y la pérdida en el poder de compra.
De tal forma, un 86,6% afirma que su salario no le gana a la inflación, el peor registro de toda la serie reciente, por encima del 74,7% de enero y del 83,9% de marzo. O sea, “la sociedad no compara el dato oficial con una abstracción, sino con el resultado material que deja en la vida diaria”, por lo que “la inflación ya no se mide en decimales, sino en cuánto dura el ingreso, cuánto margen queda después de pagar lo básico y hasta qué fecha del mes se puede sostener el consumo habitual”, apuntó Montiel.
Lo que explica que ante una eventual baja en este indicador, pero con salarios pisados, ese indicador perdería toda capacidad de persuasión. “El número oficial puede ordenar la macro, pero si no corrige la experiencia real del hogar, deja de ser creíble para una mayoría social”, se explicó en este trabajo.
Al respecto, Zentrix se remontó a trabajos anteriores que expresaron el deterioro de los haberes y la resignación de consumos, en un arrinconamiento cada vez más estrecho para las familias. En abril, un 60,4% dijo que sus ingresos le alcanzan sólo hasta el día 20 del mes, y el clima general sigue marcado por la sensación de pérdida.
De los entrevistados votantes del oficialismo en 2025, la gran mayoría calculó que sus ingresos no le ganan a la inflación, aunque con una lectura más tolerante sobre el presente. Entre los votantes opositores, en cambio, la evaluación negativa sobre estas variables es unánime.
De tal manera, “cuando la mayoría siente que el salario pierde, que el mes se hace más largo y que la referencia oficial no expresa lo que efectivamente ocurre en la góndola, en los servicios o en el gasto cotidiano, lo que se debilita no es sólo la credibilidad del índice, sino también la capacidad del Gobierno para convertir ese índice en prueba social de mejora”.
En todo este paneo, Zentrix detectó que la imagen de Javier Milei ahondó su caída en abril. Las evaluaciones positivas se hundieron hasta un 35,2 %, las negativas escalaron hasta el 59,3 %, con un diferencial negativo de -24%. Al respecto, la consultora recordó que apenas 60 días atrás, el diferencial estaba prácticamente empatado. Lo que implica que Milei “empieza a absorber de manera más directa el costo acumulado del malestar social”.
En contraste, el Gobernador bonaerense Axel Kicillof muestra una recuperación relevante de imagen y logra salir del momento más débil de la serie reciente. Luego de haber tocado en febrero un piso de 30,5% de imagen positiva, en la medición de abril sobrepasó la barrera y llegó a 40,2%, mientras la percepción negativa retrocedió al 50%. Con lo cual, en un escenario de amplio disgusto con el Ejecutivo nacional, Kicilof asoma como para capitalizar este rechazo desde una posición opositora.
Por otro lado, el Jefe de Gabinete Manuel Adorni emerge como una de las figuras más castigadas del oficialismo, con una imagen negativa que trepa al 73,9%, un nivel excepcionalmente alto incluso para un escenario de fuerte polarización. Este desgaste se vincula a la centralidad que ocupó en las semanas recientes, tanto por su nivel de exposición pública como por las denuncias vinculadas a posibles hechos de corrupción.
Del sector violeta, sólo la senadora nacional Patricia Bullrich logra sostener una imagen positiva relevante y muestra una resistencia mayor al desgaste que afecta a otras figuras del oficialismo. Cuenta con un 40,1% de valoración positiva frente a un 54,8% de negativa y su perfil aparece como menos cascoteado por la coyuntura inmediata.
Finalmente, en otra baldosa opositora la diputada nacional Myriam Bregman aparece como una de las novedades más significativas del escenario político. Entre un sector social que no exige alternancia, sino confrontación directa con el gobierno de Milei. Bregman se queda con el 47,3% de imagen positiva y 42,4% de negativa, siendo la única de las figuras medidas con diferencial favorable.
Lo cual derivó en la conclusión que “a medida que se desgasta la promesa anticasta, junto con la credibilidad moral del Gobierno y la paciencia social frente al ajuste, empieza a ensancharse el espacio para figuras que cuestionan la gestión y que objetan de manera frontal el rumbo político, económico y simbólico del mileísmo”, señaló Zentrix.
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Ficha técnica: Los datos surgen del Monitor de Opinión Pública (MOP), un estudio desarrollado desde Zentrix Consultora con el propósito de relevar percepciones políticas y económicas de la población residente en la Argentina. El relevamiento, correspondiente a la medición de abril incluyó 1.559 casos válidos con cobertura nacional. Fue realizado mediante un diseño muestral ponderado por región y edad según el último padrón electoral. La recolección de datos se efectuó a través de un cuestionario autoadministrado en línea, con difusión controlada y posterior depuración de registros inválidos. Se aplicaron mecanismos de validación mediante variables externas (como el voto declarado en el balotaje presidencial de 2023 y las elecciones legislativas de octubre de 2025), y los resultados fueron ajustados para garantizar representatividad nacional. Bajo estas condiciones, el margen de error teórico se estima en ±2,48%, con un nivel de confianza del 95%. Los resultados no deben extrapolarse a niveles subnacionales sin la debida cautela metodológica.
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NdR, 26 de abril de 2026.