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La asignatura inmediata del acuerdo salarial para empleados municipales se despejó en La Caldera, por lo que en términos objetivos el panorama no presenta irregularidades para afrontar la próxima etapa de trabajo. “Con un gran esfuerzo del Ejecutivo”, le dijo  su titular, Diego Sumbay, este jueves a NdR. Pero también con un sector de agentes municipales que se identificó y recibió apoyo de dirigentes opositores, hay que distinguirlo.
“No digo que el reclamo no haya sido justo, pero también no hay que ser ingenuos y tener en cuenta que un grupo de empleados municipales están con la oposición”, puntualizó el Intendente caldereño. Una retrospectiva enviada hacia marzo, mes zarandeado por donde se lo mire, en el que germinaron confluencias casi inimaginables: un dirigente del Frente de Todos y una ex candidata por el saenzismo.  
El mes pasado estuvo atravesado por una intensa disputa gremial con UPCN y ATE que, curiosamente, partió de una situación casi intransigente por parte de la dirigencia. A tal punto que algunas movilizaciones cerca del edificio comunal tuvieron como visitantes a figuras como el Coordinador de Desarrollo Social de la Nación, Héctor Miguel Calabró, y la ex postulante a la Intendencia 2019, Liliana Maurín (ex Salta Tiene Futuro). Ambos con intenciones de protagonizar este año sendas postulaciones a definir.
Unos dos años atrás, el establishment fue tomado por sorpresa por la mayoría del electorado caldereño, el cual seleccionó al postulante del Movimiento Comunitario Pluricultural –Sumbay- como su Alcalde. Lo cual desairó a sectores de la política tradicional que, así, vieron alejarse diversos proyectos ingresados a la nevera, luego de tales resultados oficiales. 
De manera tal que los reclamos por actualización de haberes eran un evento ineludible para la reaparición de esta faceta de la cartelera partidaria, sumado al pasivo que arrastraba la Intendencia por adelantos de Coparticipación provincial. Saldado este último ítem, la gestión a cargo de Sumbay mejoró la oferta –incluso, la que habían planteado desde ATE y UPCN- y a fines de marzo fue por segunda vez a conciliar con los gremialistas. De manera tal que hacia mayo próximo se terminará de saldar la segunda cuota de la compensación por inflación correspondiente a 2020.
Mientras que desde un punto de vista estructural, queda la tarea más ardua que consistirá en mejorar los ingresos municipales, ya que la ecuación entre gastos operativos y lo percibido en impuesto inmobiliario y automotor en los niveles actuales no permite solventar el funcionamiento de esta localidad.
En esta perspectiva, Sumbay le contó a NdR respecto a la entrega de $ 3 millones en microcréditos cuya meta es promover el desarrollo de emprendimientos turístico-culturales entre los pobladores. Mientras que desde la explotación de áridos que depende de la Intendencia se posibilitará la realización de obras en el casco urbano y suburbano, al igual que la provisión de material para construcción a menor precio para los vecinos. 
En La Caldera, muchas de las casas levantadas recientemente corresponden a propietarios que les dan uso de fin de semana o con objetivo turístico. Algunos de los nuevos vecinos accedieron a estos terrenos, mediante loteos que en 13 de los 15 recientemente parcelados y vendidos se encuentran en situación irregular.
“No estamos en contra de los loteos, ni de la gente que quiere venir a instalarse en La Caldera”, ratificó Sumbay este jueves. Solamente pidió a los potenciales compradores de este tipo de terrenos tomar los recaudos pertinentes a fin de evitar estafas, respecto a la factibilidad de los servicios. Muchos de los que luego son achacados al Ejecutivo municipal, cuando ésta es tarea de los loteadores.
En líneas generales, el desarrollo de un perfil abierto a la recepción de visitantes provenientes de otros puntos de la provincia, del país y del exterior, figura en el GPS de la actual gestión municipal. Con un crédito provincial o nacional será posible reacondicionar uno de los atractivos lugareños como es el Cristo Redentor, obra del artista plástico tucumano Juan Carlos Iramaín, y data de la década del 50.   
NdR, 8 de abril de 2021.