
Los eslabones faltantes en esta pandemia

#Irracionalidad #NegadoresNieve #Curiosidades #Postmo
F.P.
La aparición de especies como el zorro de fuego canadiense, las tumbas cavadas en el suelo, las calles citadinas vacías, las cigüeñas en los canales venecianos y los negacionistas de vacunas y COVID-19, serán un rasgo de esta pandemia. Faltaría atestiguar la aparición de los anti-newtonianos que militen por la abolición de la ley de gravedad [es de esperar que prescindan de manifestarse con “palomitas” desde algún edificio de más de 10 pisos], pero a fin de calmar la ansiedad ya aparecieron los negacionistas de la nieve.
Tal vez acunados en ese relativismo místico en que se entremezclan el postmodernismo, sus macaneos “deconstructivistas” y la hospitalidad ecuménica a cuanto relato proponga cualquier intento de comprender una porción del universo, sobreviene este nuevo aluvión. En medio de la tormenta de nieve más brava que recuerden los españoles, la península ibérica no sólo tuvo que padecer en estos días a “Filomena”, sino también a los “snow deniers”.
Esta variante de los influencers con acento castizo, quienes contabilizan decenas de miles de “me gusta” y miles de “seguidores”, se las agarraron en estos días en contra de la nieve. Esta corriente de ocurrencias –ya que no alcanzan a cuadrar como pensamientos- propone bajarle el pulgar a los cristales de agua que, en diversas partes de este país europeo, caen a raíz de las temperaturas bajo cero que se registran en las últimas horas.
Pese a la posibilidad de comprobación empírica, al alcance de cualquiera si sale a las calles de estas ciudades con vestimenta veraniega, los divulgadores del negacionismo a la nieve porfían en la inexistencia del mencionado estado sólido del H2O. A pesar que las bajísimas temperaturas ya dejaron un saldo de 4 personas muertas, como también grandes poblados intransitables por las arterias citadinas y caminos rurales totalmente anegados, los “snow deniers” continúan con su homilía.
Al igual que la mayoría de las fake news, esta irracionalidad con packaging nihilista provino de redes sociales. Según los medios de prensa españoles, de un video en que una mujer se graba en su terraza, amasa una bola de nieve y la pone contra un mechero. La pelota va tomando color oscuro hasta que la autora del audiovisual, sin previo aviso, concluye que “es puro plástico”.
En primera persona, rasgo inequívoco que en las academias de periodismo solía delatar una publicación no-periodistica o bien no profesional, la española resume que el balón de nieve pasado por el mechero encendido “no se deshace, queda negro”. Y, ya, en tono conspiranoico pontifica que “esto es una mierda que nos mandan”, dado que según su singular punto de vista “es puro plástico y nos siguen engañando con todo”, dice introduciendo en este mix desde la nevada Filomena, la que es de una realidad que deja literalmente helado, hasta los adenovirus tipo 26 y tipo 5 de la Sputnik V.
Contra esta sarta de tonterías, el divulgador científico Luis Quevedo aclaró que la nieve “se pone negra porque el mechero ennegrece al dejar los restos de combustión, de hollín”. Y si bien no termina en el suelo, es porque al contacto con la llama “el agua que se hace líquida quedará reabsorbida por la nieve de la bola”.
También, debido a “que la que se calienta de manera inmediata lo que pasará es a fase gas, lo que se conoce por sublimación”, resumió en esta remembranza de aquellas clases de física en épocas de la secundaria. Y pese al tardío hallazgo que pudiesen alegar entre este grupo de influencers o youtubers, el especialista español recordó que “esto no tiene ningún misterio: estás quemando hidrocarburos”. Más claro: echale ginebra.
NdR, 13 de enero de 2021. 
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