El paso previo
a consagrarlos como las administraciones parias en la región se dio este
domingo, tras la “preocupación” por las proscripciones en Ecuador y Bolivia.
Así lo evaluó el Gobierno argentino, luego de pronunciarse respecto a los
procesos electorales en marcha en ambas naciones, en los que hay de todo menos
competencia electoral.
El Gobierno argentina
admitió su "preocupación" y adelantó que sigue con
"atención" las campañas electorales en Bolivia y Ecuador, convencido
en rechazar cualquier "maniobra que intente afectar la voluntad
popular", en esos países. A partir de la invocación al respecto a la
autodeterminación de las Naciones y la no injerencia en asuntos internos de
otros Estados -algo que Argentina reclama para la superación de la crisis en
Venezuela-, la Casa Rosada ratificó que no está dispuesta a ignorar las
recientes denuncias hechas por los expresidentes Evo Morales (Bolivia) y Rafael
Correa (Ecuador) sobre los intentos de "proscripción" de esos líderes
y de sus fuerzas políticas, de cara a los próximos comicios generales en esos
países.
"Desde la
Cancillería seguimos con atención y vemos con preocupación maniobras que
intenten afectar la voluntad popular, a través de acciones, como la
manipulación del calendario electoral, la intención de proscripción de
dirigentes políticos o de impedir la participación de fuerzas políticas", le
dijo este domingo a Télam, el jefe de Gabinete de la Cancillería, Guillermo
Justo Chaves.
Vale recordar
que en días pasados, los tribunales electorales de Bolivia y Ecuador tomaron
decisiones que generaron un fuerte rechazo de organizaciones sociales,
sindicatos y fuerzas de izquierda y que fueron denunciadas como un intento de
"proscripción" por Correa (desde Bélgica) y Morales, quien reside en
Argentina en condición de refugiado político, tras el golpe de Estado y un
breve exilio en México.
En un clima en
ebullición, el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia anunció el pasado jueves
una nueva postergación de los comicios generales por la pandemia de
coronavirus, y los convocó para el próximo 18 de octubre, en una decisión que
Morales calificó como un "nuevo golpe a la democracia". Con lo cual
encendió luces de alarma en el Movimiento al Socialismo, fuerza liderada por el
exmandatario y en la COB, principal central obrera.
La cita
electoral había sido prevista para mayo, pero con la irrupción de la pandemia,
primero fueron postergadas al 6 de septiembre y ahora al 18 de octubre, con la
anuencia del Gobierno de facto de Jeanine Áñez. Esta nueva convocatoria a
comicios reemplazará así a los comicios del año pasado, en los que Evo Morales
logró su reelección, pero que luego fueron anulados por denuncias de fraude
nunca comprobadas.
Desde la
cartera que encabeza el canciller Felipe Solá hicieron saber que Argentina
espera "un rápido" retorno de Bolivia al "orden
constitucional", a través de "elecciones transparentes y libres".
Cháves le explicó a Télam que "el Gobierno argentino respeta la no
injerencia en asuntos internos de otros Estados, pero teniendo en cuenta algo
que es clave: que el Gobierno de Áñez es un Gobierno ilegítimo porque es
resultado de un golpe de Estado y, por lo tanto, no reconocido por nosotros,
creemos que Bolivia debe volver rápidamente al orden constitucional",
resumió.
En la misma
sintonía, se expresó luego el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, quien, a
través de su cuenta en Twitter, condenó la intención del "Gobierno de
facto de Bolivia" de "pretender postergar las elecciones libres y
proscribir a la principal fuerza política del país" a través de acciones
judiciales que intenta inhabilitar al candidato presidencial del MAS, Luis
Arce, exministro del Gobierno de Morales y favorito, según marcan todas las
encuestas.
"El
Gobierno de facto quiere ganar más tiempo para continuar con la persecución
contra dirigentes sociales y contra candidatos del MAS-IPSP. Esa es otra forma de
proscripción Por eso no quiere elecciones el 6 de septiembre", había
denunciado Morales en su cuenta de Twitter. La postura de Argentina es clara:
"los cronogramas electorales están para respetarse; son parte de la
legalidad y legitiman un sistema democrático. La manipulación de las fechas no
es sana para ninguna democracia".
Como portavoz
de la administración Fernández, Chaves concluyó que "una nueva
postergación ataca la idea de elecciones transparentes y pone un manto de dudas
sobre si la imposición de esta nueva fecha obedece a una especulación
electoral".
Sin meridiano
En Ecuador, a
siete meses de los comicios y a un mes del plazo último para que cada partido o
alianza presente candidatos, el Consejo Nacional Electoral suspendió al partido
de Correa y el Tribunal de la Corte Nacional confirmó la condena a 8 años de
prisión contra el expresidente y sus exfuncionarios.
Correa -el
dirigente más popular de ese país, según todas las encuestas y posible
candidato a la vicepresidencia- vinculó esto con un intento del Gobierno de
Lenin Moreno tendiente a dejarlo fuera del proceso electoral (al igual que a su
partido Fuerza Compromiso Social) de cara a las generales del 7 de febrero de
2021.
Al respecto, el
jefe de Gabinete de la Cancillería argentina sostuvo que el Gobierno ve con
"preocupación que haya una nueva forma de desviar el ejercicio de la
voluntad popular, a partir de la proscripción de dirigentes, de fuerzas
políticas o de manipulación arbitraria del calendario electoral".
"Esas tres
cuestiones atentan contra una democracia sana", afirmó Chaves, quien no
dudó en caracterizar la situación judicial de Correa como un típico "caso
lawfare", como -dijo- los sufridos por Luiz Inacio "Lula" da
Silva (Brasil) o la propia Cristina Fernández de Kirchner, entre otros.
"Sabemos
que la persecución judicial por razones políticas o lawfare ha sido algo que
atravesó Latinoamérica y que en los últimos años sirvió a ciertos Gobiernos
como instrumento para anular la participación política de dirigentes muy
importantes: lo intentan hacer con Evo Morales, ocurrió con Lula, quisieron
hacerlo con Cristina y ahora con Correa", reflexionó.
En ese contexto,
el funcionario planteó la necesidad de que la comunidad internacional ponga
"estos temas sobre la mesa, siempre sin inmiscuirnos en asuntos internos
de otros Estados y exigir un tratamiento legal acorde a derecho y que las
cuestiones políticas no sean utilizadas para persecuciones judiciales".
Por último,
afirmó que la gestión de Alberto Fernández "aspira" que, tanto en
Bolivia como en Ecuador, "las instituciones funcionen en forma plena,
transparentes con posibilidades iguales para todos los competidores y con
existencia del fair play (respeto por las reglas de juego) democrático".
"En la
medida que en una contienda electoral con todas las garantías se imponga la
fuerza política que se imponga, el Gobierno argentino va a ser el primero en
defender esos resultados, interdependientemente del signo ideológico que vaya a
gobernar cualquiera de los países de la región", sintetizó Cháves.
NdR, 26 de
julio de 2020.