La principal
obra social de nuestra provincia, el IPS, es la destinataria del mensaje que
indica “buzón lleno” debido a la incesante cantidad de recriminaciones. De
acuerdo a los reclamos que tangencialmente derivaron en nuestra mesa de trabajo
este fin de semana, el malestar corre casi en paralelo a la cuarentena, ya que los
testimonios aseguran que esta cobertura se encuentra parcialmente cortada.
La mayoría de
las filiales que el Instituto Provincial de la Salud tiene en el interior
provincial siguen cerradas desde hace dos meses, lo que derivó en que muchos de
los tratamientos prescriptos se hayan interrumpido. Un agravante de este
panorama es que, dadas las restricciones vigentes para circular, los viajes que
se realizan desde ciudades a más de 100 kilómetros de nuestra ciudad –al
parecer- de manera subrepticia oscilan entre 10.000 y 12.000 pesos.
“Vino gente de
la Muni a verme, me dijeron que me iban a ayudar para ir el martes pero no sé
si será así”, le comentó a NdR una vecina de la región sur de nuestra
provincia. En medio de un tratamiento que requería continuidad, la mujer la
relató a nuestro medio que su hijo adolescente padece ataques de epilepsia y
tampoco se pudo atender en estos 70 días.
En cuanto a
este chico, la vecina resumió que “el neurólogo no lo ve hace 3 meses: el IPS
brilla por su ausencia”. Momentáneamente a salvo de la COVID-19, pero no del
dengue –que ya padecieron ella y una hija- el norte y el sur provincial parecen
hermanados en relación al olvido al que en este cuarto del año han sido
relegados.
NdR, 30 de mayo
de 2020.