Peligros de un safari de compras

Acechanzas en un territorio de aventura mercantil, como temor infundido tras el sólo título de aquella “excursión a los indios ranqueles” de Lucio V. Mansilla y su cónclave con Panguitruz Guor. No cabe un segundo de imprevisión para los 5 sentidos y quien pueda agregar uno más, adelante, cuando se anda por un supermercado. De grandes cadenas internacionales, si cabe precisar. Adentrémonos en dicha travesía el fin de semana patrio.
Hace 6 años ASUNTOS DE FONDO

Por: Federico Pérez (*). 

Cualquier comprovinciano medianamente avisado acierta al suponer que una excursión a todo supermercado, en tanto sea eslabón de compañías internacionales, le deparará precios descontrolados, macaneo financiero y música deplorable. Incluso, una de las prescripciones más venerables legadas durante la cuarentena como es la distancia social tiende a desaparecer. Lo mismo que la desinfección consuetudinaria de las cintas de paso de productos en las cajas registradoras.  

Tal vez sea el efecto de alguna seguidilla de noticias falsas o bien las animaladas ultraderechistas proferidas por el ocupante de la Casa Blanca, lo que le haya dado anclaje al preconcepto que el coronavirus es una invención china y eso lleva a recelar al consumidor, respecto a los supermercados administrados por orientales. O puede que cierta mala prensa sponsoreada desde la competencia, más los agasajos con que estas multinacionales (de procedencia estadounidense, gala o trasandina) predisponen a los encargados de controlar este eslabón de la cadena mercantil.

Más allá de estos preconceptos, una década de experiencia como habitual cliente de “los chinos” (más exactamente el Puma en calle Florida) por parte de quien esto escribe, servirá como testimonio que los desmorone casi por completo tal panorama. Justamente la comparación de precios, junto a las recomendaciones del extinto abogado Marcelo O´Connor, influyeron en la conclusión sobre la conveniencia de acudir en este tour de compras a los establecimientos regenteados por ciudadanos orientales.

El ítem de agregado

Otro tanto hicieron en esta misma dirección las insoportables “campañas” de donativos a “fundaciones” ecologistas, o de supuesta ayuda a los homeless (vaya a saber de qué país, lo que es el nuestro siguen experimentando las mismas penurias que una década atrás), o a los beneméritos infantes que son aquejados por tal o cual padecimiento –todos solventados con los vueltos del impávido cliente de estas cadenas internacionales.

Tal parece que a los ojos de estos notables filántropos con dinero del prójimo los requerimientos ambientales, las estrecheces de los que carecen de vivienda propia y los niños con alguna dolencia crónica, hubiesen sido erradicados. En lugar de estos grupos, las exigencias ahora están dirigidas –según el exhorto de las encargadas de cajas- hacia los padeceres de los Pagani que desde Arcor hoy están dedicados a fabricar, entre otras cosas, jugos en sobre, y en dirección al emporio cafetero de los marplatenses apellidados Cabrales. Toda esta subvención, fundada en base a los vueltos del desprevenido consumidor.

Lo anterior está lejos de pertenecer al territorio de lo contrafactual. Una de las últimas excursiones protagonizadas por el autor de estas líneas a un establecimiento de conocida transnacional supermercadista, situada cerca del palacio Legislativo, nos legó el siguiente diálogo:

Cajera: Son 785. 

Cliente: Bien. Ahí tenés.

Cajera: Un jugo en sobre por los $ 5.

Cliente: Mejor te pago con débito.

Cajera: Tendría que volver a sumar todo.

Cliente: No tomo jugo.

Cajera: Puede ser un café.

Cliente. Te pago con débito.

Cajera: No se preocupe, acá tiene su vuelto.

Unas líneas que el lector, por ahí, se recomendaría inconveniente hacerle llegar al estadounidense Brett Easton Ellis, uno de los grandes maestros de este subgénero literario. Lo mismo vale para nuestra colega y literato Osvaldo Aguirre, quien suele desarrollar estos pasajes de una manera deliciosa (aunque en su caso con la puntillosidad de citar la fuente de cada pasaje o fragmento que oficia como musa).

Tras el intercambio

Nótese que tal situación se suele reproducir a diario y por miles de casos en el momento culminante, aquel similar al que experimenta un delantero al cabecear por encima del guardametas, cuando el cliente arriba al embolsado de su selección de bienes y ya cranea la partida triunfal. Probablemente, luego de algún debate encendido con el encargado de carnicería, quien se juramente a un tal Sr del Milagro en favor de la mantecosidad de un corte vacuno, el cual en un 93 % resultará en inminente visita al odontólogo (y repaso mental del árbol genealógico de aquel promotor).  

Quien, a partir del resguardo personal de sus haberes, designa a los supermercados chinos como destino de estas visitas sabe de manera fehaciente que no se expone a muchos de los riesgos, sembrados como en una auténtica jungla en los super de grandes cadenas arribadas de allende los mares o la cordillera. El capítulo de la tersura sobre los tejidos vacunos es cuestión variable y peliaguda, hablando de los chinos, aunque en cuarententa este segmento ofrecido en las cadenas supermercadistas es cuestión de hondas lamentaciones, un poco por precio y también por calidad. 

El secreto de los precios en “los chinos” descansa en que cuentan de antemano con un sistema de alta rotación de productos como fuente de su beneficio, sumado a la poca permeabilidad de los “armados de góndola” -con productos de oligopolios ponderados al nivel de la visual del consumidor- contribuye a una verdadera interacción entre artículos de tal o cual marca. Lo cual desataría la algarabía en los cultores de la fisiocracia, al percibir que la “competencia” no se encuentra en extinción, como se creía.  

Un corolario posible

Dentro del conglomerado correspondiente a la región NOA, la que incluye a Salta, las dos últimas mediciones oficiales de inflación han determinado que el registro casi duplica a la media nacional. En particular, motorizada por los saltos producidos en los precios de Alimentos y Bebidas, los que treparon espectacularmente un 3,2 % en un mes, entre una generalidad de comprovincianos que apenas perciben mendrugos como remuneración. Y a estar atentos, ya que en esta travesía cada salteño va solo.

Cabe suponer, si no fuese gratuita tal operación, que esta afrenta al poder adquisitivo no guarda relación con el ultimátum lanzado por el sindicalista Pablo Moyano, secretario adjunto del gremio de Camioneros. El representante designó en su diatriba del fin de semana a Jujuy y Salta como los distritos en los que imponen mayores obstáculos al traslado de cargas, principalmente de los rubros alimentación, higiene personal e industria farmacéutica. Al límite del hartazgo, Moyano advirtió que la crispante situación a la que exponen las disposiciones gubernamentales a los trabajadores del volante podría desembocar en desabastecimiento.

NdR, 23 de mayo de 2020.