La nuestra está
a leguas de ser apenas una provincia que, de momento, no presenta una erupción
de contagios por coronavirus. Además, los principales clubes de Salta asisten
desde varios años atrás a hoy al paulatino despoblamiento de sus estadios,
hinchas refractarios a concurrir y ponerle el cuerpo semanalmente a sus
respectivas escuadras. Hete aquí una posibilidad.
Por otro lado,
el gran foco infeccioso está circunscripto al ducado del larretismo porteño
(convertido en una especie de hijo pródigo del Ejecutivo nacional) y a las
localidades bonaerenses que la circundan. Lo que da como resultado el peligro
latente en casi todos los estadios ubicados en esta región: River, Argentinos, Boca,
Estudiantes, Gimnasia, San Lorenzo, Huracán, sólo por citar algunos ejemplos y
hay que agregarles los de equipos de la B y la C.
La cuestión de
traer a Salta estos partidos de la Superliga prendió por acá cuando el alter
ego de Marcelo Tinelli, el ministro Matías Lammens (Deportes), concluyó
enarcando cejas cuando le plantearon la alternativa de jugar algunos de estos
matches en Salta. Como también en que se disputen en otros destinos como
Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca o Formosa.
La posibilidad
de celebrar alguna de estas fechas en el estadio Martearena está planteada, al
igual que la casi garantía que no habrá público o que irá en cantidad exigua y
no representará infracción al distanciamiento social. Algo así como una
tradición impuesta en la última década, en paralelo a la baja cosecha de
resultados que mantienen los equipos salteños, aunque ello no parece interesar
demasiado a sus dirigentes que concentran su energía en los bingos.
A propósito de
esta cuestión: ¿El dinero de los salteños seguirá solventando la millonaria carga con la que se sostiene el Estadio Martearena? De lo que es fútbol, propiamente
dicho, se vio poco y nada en los últimos años en este solar, mayormente
arruinado para la celebración de shows –organizados por empresas privadas- de
cantantes de reggaetón y alguna otra afrenta a la música como arte.
Hasta Santiago
del Estero tuvo mayor ponderación en el firmamento del balompié, y en ello
fundan su expectativa los gobernantes de la vecina provincia, si cabe recordar
a Central Córdoba en la final a la que arribó en la última edición de la Copa
Argentina. Ni qué hablar de Tucumán. Un ejemplo gráfico, mostrará que los
clubes locales cifraron su atención en la inclusión de los respectivos
planteles en el Torneo virtual de la AFA, única vía para fantasear que cuervos,
albos o santos se enfrentan al River de Gallardo.
NdR, 18 de mayo
de 2020.