La situación
con el personal de Salud en el Hospital de Joaquín V. González tiende a
tensarse y este viernes el personal de enfermería, laboratorio y mantenimiento
definiría medidas de fuerza. El panorama parecía apaciguado, luego del reclamo
que habían hecho oír diez días atrás a diputados y senadores provinciales, el
Secretario de Salud y hasta la ministra Josefina Medrano de la Serna. Pero…pero.
Según lo que
alegan los trabajadores del centro de salud sudesteño, la intervención, no
podemos decir que gloriosa pero sí determinante, fue la de un enviado de esta
cartera apellidado Rovaletti. Poco agraciado en estas denominaciones legadas por
antepasados, el enviado del Ministerio al parecer también decidió prescindir de
escrúpulos lingüísticos: "A ver, qué es lo que quieren ustedes",
graficaron los trabajadores anteños sobre esta consulta del funcionario.
Por lo cual el
enviado capitalino estableció como conclusión que “en realidad ustedes deberían
estar agradecidos de tener estos contratos, porque les mejoraron mucho la
situación", reprodujeron los trabajadores la parte culminante de esta
charla, publicada este viernes por el diario El Tribuno.
Sucede que el
nivel óptimo de remuneración, considerado así por el enviado ministerial, en
realidad hace encajar a estos sectores de obreros hospitalarios, más bien cerca
de la indigencia. Con un nivel de precarización como en las épocas más
gloriosas del menemismo, con 10 años de antigüedad se ven obligados a
inscribirse como monotributistas y facturar por $ 16.000 mensuales. Los que
descienden hasta los $ 11.000 luego del pago de monotributo y cargas
provinciales.
Por todo ello,
anticiparon al diario limachino que este viernes "puede haber medidas más
drásticas". Y así parece encenderse nuevamente un foco ígneo que las
diversas gestiones en los últimos días parecían haber logrado apaciguar.
NdR, 8 de mayo
de 2020.