Alguien debería
acercarle al ministro de Defensa, Agustín Rossi, algunas precauciones a adoptar
para la administración de la “cuarentena” en Salta, medida que parece haberse
ido al pasto tras la liberación en la apertura comercial este miércoles. El funcionario
nacional vendrá pasado mañana, con lo que la imagen que muchos equiparan con el
match Atalanta-Valencia o bien el desmadre bancario del 3 de abril le será
bastante gráfica.
En efecto, en esta
tercera rueda semanal el macro centro capitalino volvió a verse poblado por
multitudes que ganaron el área con la misión de satisfacer el circuito de
oferta y demanda en el sector mercantil, más otras actividades de servicios.
Desde horas cercanas al alba, la congestión automovilística emitió el presagio
que sería una jornada tan populosa tal cual resultó como preocupante, desde los
parámetros epidemiológicos impuestos por la pandemia.
En verdad, casi
una nada comparada con los contingentes que un mes atrás (ver artículo “Cuaren…qué?”),
condujo hasta nuestra capital, con hondo sentido filantrópico y algún guiño
provincial la empresa “Silvia Magno”. A tiempo y con normas a favor, desde el
punto de la autopercepción, como para cambiar denominación a “Silvia Magnánima”
como le posibilitan las disposiciones del Registro Civil.
Quedaron lejos aquellos
envíos humanos, modificados en su destino original por la objeción levantisca y
balística de los vecinos quijaneños que convencieron al intendente, Cali
Folloni, respecto a la conveniencia de forzar una reprogramación en el decolaje
de tales repatriados. Lo de esta tercera jornada se asemejó más al encuentro
Atalanta-Valencia por la Champions League.
El foco en un
partido de fútbol
Para
remontarnos hasta el inicio de la pandemia no hay que desanda demasiado en el
almanaque, pese a lo que pudiera imaginarse, ya que el evento se produjo en
febrero de este año. El día 19 del segundo mes de 2020, el estadio milanés de San Siro albergó a unas
60.000 almas –principalmente bergamascos- que habían acudido al choque por la
Champions League de su equipo, luego de 48 años sin mayores expectativas de
proyectarse a este nivel de competencias.
“Los aficionados
italianos tenían la intención de abarrotar todos los asientos disponibles”,
reseñó hace unas semanas el Wall Street Journal, el que apuntó que esto “también fue un desastre epidemiológico”. Para
el periódico estadounidense “los seguidores del Atalanta estaban entrando en
una caja de Petri (recipiente de cierre hermético para cultivar bacterias). En
un solo evento de masas, estaban a punto de probar cómo los eventos deportivos
podían acabar convirtiéndose en el
epicentro de una pandemia global”.
Esto fue el
epílogo de lo que actualmente grafican las situaciones en términos de pandemia,
con las estadísticas de personas infectadas y cantidad de fallecidos que Italia
contabiliza en estos días. Los aficionados españoles, en tanto, no habrán
pasado los 10.000 para ir a alentar al Sevilla, aunque la diferencia es que al
volver a su país la masiva concentración que se produjo el 8 de marzo también
parece haber contribuido a la situación epidemiológica en la Madre Patria.
Los diversos
cuadros que presentan estos casos conocidos a nivel internacional, tal vez
debieran acogerse como advertencia a tener en cuenta por estos lados y así
regular las disposiciones necesarias con qué resguardar a la mayor parte de la
población.
Crédito
fotográfico 1: La Yapa digital.
Crédito
fotográfico 2. Wall Street Journal.
NdR, 6 de mayo
de 2020.