Otras soluciones mágicas

El remdesivir vendría a ser como el voto electrónico. No es seguro que te cure del COVID-19, pero le ha generado fortunas a sus fabricantes. Una sola publicación disparó este negocio en medio de la pandemia. Un caso que examinamos en las siguientes líneas.
Hace 6 años SOCIEDAD

F.P.

El Vidalgate o crotoxinagate parece haber asomado en medio del incesante flujo de información relativa a la pandemia de coronavirus. Los especialistas e investigadores más renombrados –y serios- se cansaron de recordar que casi todas las posibilidades de alumbrar un tratamiento o vacuna contra el COVID-19 están en pañales, pero la especulación no cesa.

En medio de todo esto, el hecho bursátil que sorprendió a todos fue el movimiento hacia arriba que registró Wall Street al final de la semana, tras la escalada que tuvieron los papeles de una farmacéutica. El economista Alfredo Serrano Mancilla dio cuenta este fin de semana sobre este fenómeno, no tan misterioso, que le permitió a Gilead lograr un ascenso del 12 % en esta plaza neoyorkina.  

El analista de CELAG puntualizó que esto sucedió “porque se filtró ´curiosamente´ en una publicación (STAT) que habría encontrado un tratamiento muy efectivo contra el Covid-19. Sin embargo, aún no hay nada a ciencia cierta”!. En efecto, esta revista de difusión en medicina fue la que potenció el desempeño bursátil de la fabricante de “Remdesivir”, el fármaco que supuestamente estaría induciendo mejoras en personas que se contagiaron con este virus.  

Sin embargo, las dudas se orientaron hacia Gilead y la revista STAT. Algunas crónicas del segmento de traders notaron cómo los papeles de la compañía que fabrica el Remdesivir sobrepasaron los u$s 100 mil millones. Hay especialistas que indican que, luego de esta publicación a los tenedores de estos papeles de la farmacéutica les representó una ganancia aproximada de 12.500 millones de dólares. Más el repunte del 3 % con que cerraron la jornada del viernes los mercados de Asia y la Unión Europea.

En realidad, las investigaciones para luchar contra el virus o hallar algún método de inmunización son alrededor de una veintena, todas ellas en fase embrionaria, muy pocos casos experimentados en seres humanos. Por ahora, más cerca de aquel affaire que a mediados de los años 80 posicionó al médico Juan Carlos Vidal como una de las figuras, luego de postular la aplicación de una toxina extraída a las serpientes como posible cura del cáncer.

Aquel caso de la crotoxina fue rechazado por el CONICET, ya que ni siquiera se habían cumplido las fases requeridas para una investigación, además que las muestras presentadas eran falseadas (Ver artículo: “El Vidalgate y otras soluciones mágicas”). Por supuesto, la “divulgación” de esta sustancia y los supuestos efectos publicitados en enfermos de cáncer, sumados a la desesperación de familiares de pacientes, llevaron a que surgiera un mercado negro para comercializar este producto. Pero mejoras nunca hubo en pacientes oncológicos.


Ilustración: The New Yorker. 

NdR, 19 de abril de 2020.