Al fundamentar
este DNU, el titular del Ejecutivo nacional planteó como “máxima
responsabilidad” la protección de la sociedad argentina; “por eso, después de
escuchar a los expertos, las fuerzas políticas, a los gobernadores”, resolvió
en tal sentido. En su articulado, el decreto estableció “restringir la
circulación”, lo que implica que todos los argentinos deberán permanecer en sus
hogares hasta el 31 de marzo próximo.
A su vez,
aconsejó que “nadie tiene que entrar en pánico” y que el país en este momento
exige actuar con “serenidad”, aunque con la “responsabilidad de cumplir con la
obligación de aislarse”. Para ello, será ideal la provisión “en los comercios
de cercanía de la alimentación, de los medicamentos y de los artículos de
higiene y limpieza”, manteniendo la distancia de 1,5 metros entre cada cliente.
Fernández
indicó que “la circulación estará restringida tanto en las rutas nacionales
como dentro de las ciudades de todo el país”, a la par que desalentó la
circulación de peatones por la vía pública. Por tal motivo, la excepción será
habilitar únicamente los “traslados por cuestiones excepcionales”, en tanto se
permitirá circular a quienes estén a cargo de “garantizar la producción imprescindible,
el abastecimiento, los servicios de salud y todos los servicios esenciales”.
Mientras que “el
transporte público de pasajeros sólo para uso de quienes están exceptuados de
cumplir el aislamiento” y “se mantendrá el sistema de cajeros electrónicos y el
traslado de caudales”.
En cuanto a la
dinámica urbana, el mandatario advirtió que se realizarán “verificaciones y
constataciones sobre los motivos por los que cualquier persona o automóvil está
transitando” y, llegado el caso, habrá sanciones para los infractores. De todas
maneras, habrá un seguimiento y control de esta situación tendiente a merituar
el momento de relajar este tipo de restricciones, sin embargo “más vale
prevenir que curar” y mejor adoptar “todas las medidas más temprano que tarde”.
Un balance
provisorio
Desde Casa de
Gobierno, Fernández reseñó que durante los pasados 10 días se adoptaron medidas
y acciones para encarar esta crisis sanitaria, principalmente para bajar la
velocidad de expansión del COVID-19, como también proteger a los sectores de
menores ingresos y a las PYME. Lineamientos que se coordinaron con “intendentes,
gobernadores, empresas privadas, organizaciones sindicales, organizaciones no
gubernamentales y voluntariado en general, que apuntan a dos frentes prioritarios:
garantizar al máximo posible la salud pública de la población”.
Una definición
saliente que ofreció el Jefe de Estado fue: “La lucha contra la expansión del
Coronavirus tiene en todo el mundo a dos protagonistas: al Estado y a las
poblaciones”. En particular, los ciudadanos tienen un rol importante por medio
del “seguimiento de las recomendaciones de higiene y aislamiento impactan
significativamente en el crecimiento o no de la cantidad de contagios”.
Fernández ancló
conceptos al señalar que “nuestro destino depende de cada uno. Y de todos”. Y
al exhortar: “Los estoy convocado a todos a extremar su propia responsabilidad.
Mi propia responsabilidad es garantizar que el Estado cuide la salud y la vida
de los argentinos”.
En tal sentido,
reiteró que “las fuerzas de seguridad harán cumplir estrictamente toda la
normativa vigente para proteger a toda la población argentina. Con aquellos que
pongan en riesgo la salud de los argentinos, el Estado será implacable. Haré
cumplir la ley con rigor para salvar vidas. Seremos muy estrictos en asegurar
que cuidamos a nuestra gente”.
Si bien podrá
parecer, a priori, como algo extremo, Fernández fundamentó que “en Argentina todavía estamos a tiempo de evitar
que esta pandemia sea incontrolable. Para eso necesitamos el compromiso de
todos”. Ante lo cual recordó que la ecuación que habrá que mantener es “menos traslados,
menos contagios”, como también que “menos contacto, menos contagio”.
NdR, 19 de
marzo de 2020.