Por: Federico
Pérez (*).
La campaña de
difusión para la prevención de coronavirus encuentra a la gestión Sáenz en
pleno tracking de sus herramientas de comunicación. La utilización de la señal
en Youtube del Gobierno provincial para dar a conocer el toque de queda vigente
desde este miércoles pareció un movimiento en este sentido.
Es decir, acertado.
El mensaje que
ofreció Gustavo Sáenz este martes, alrededor de las 21:30 horas, llegó con
claridad, eficacia y elevado grado de fidelidad respecto a la intención oficial de adoptar como nueva norma de comportamiento el decreto 250. El contraste en
el centro capitalino marcado entre el retrato bullicioso que hubo el pasado
lunes y el de este miércoles -con desolación céntrica- fue el resultado evidente. Tanto en materia preventiva
como en el saldo en términos de comunicación.
Sucede que la
centralización del mensaje es una asignatura ineludible para la tarea de
difundir y divulgar información útil en momentos críticos. Al lograr esto, el
nivel de eficiencia de cada contenido se elevará, ya que se estará usando el canal
formal. Esto es lo que corresponde a la voz de mando, la cual envía un fuerte
exhorto, necesario en dirección a conseguir un cambio de actitud en una parte
importante de la población.
Aún no está del
todo claro si, de acá en adelante, Sáenz se remitirá al Comité de Crisis al que
están afectados todos los integrantes de puestos jerárquicos de su gabinete o
bien si dicha tarea será concentrada en el propio mandatario provincial. En el
primer caso, en una de esas resulte necesario que el propio Jefe del Ejecutivo
delegue tal misión en un próximo evento público, de idéntico formato o contexto
comunicativo equivalente, a fin de ungir al organismo ad hoc como portavoz para
próximos partes.
En cambio, a lo
mejor sea aconsejable dejar para oportunidades en las que haya retornado la
provincia a una cierta “normalidad” la utilización de canales informales que
propendan a hacer trascender el parecer u opinión de la administración Sáenz en
temas cotidianos o de política, propiamente dicha. Es que con la utilización de
estos instrumentos, por caso mensajes en audio por Whatsapp, la “entropía” que caracteriza a estas
opciones tienden a disminuir los niveles de eficiencia en lo que se pretende
comunicar.
En la analogía
más corriente para este último término, extraído de la Teoría de la
Información, se la define como la medida de la incertidumbre existente ante un
conjunto de mensajes, del cual va a recibirse apenas uno. En cuyo caso, y si la
misión consiste en que no haya dispersión o ruido en la decodificación de ese contenido, la opción más recomendable será usar el canal formal.
Ante
situaciones inéditas como las que atraviesa hoy Salta, el resto del país y el
mundo, la identificación de factores de comunicación o contextos para comunicar
que pueden operar favorablemente debe ser asumida con toda la atención posible.
En particular, la que consiga concitarse por parte de una gran mayoría de vecinos a lo que el
Comité de Crisis provincial disponga comunicar una, dos o tres veces al día,
siempre que lo haga por el canal formal.
Una cuestión
para nada menor, ya que ello le ofrece autoridad y vehemencia a los ojos de la
población, la cual es refrendada por el ejercicio de la fuerza del Estado. Tal
como le permitió verificar, no sólo a Sáenz, sino a la generalidad de salteños,
en la jornada de este miércoles cuando comenzó a tener vigencia el toque de
queda dispuesto por el DNU 250. Lo que despobló el centro capitalino.
El resto de las
herramientas de comunicación podrá tener envoltorio más atractivo y algún
desarrollo de mercado –definición exacta de lo que comúnmente se conoce como “marketing”-
con cierto toque de sofisticación, sin embargo tiene escasa virtud en un
escenario que ha variado. Y no poco, sino total y absolutamente.
(*) NdR, 19 de
marzo de 2020.