Datos certeros para la acción

La comunicación salteña en relación al COVID-19, tornillos por ajustar sin pérdida de tiempo. El principal será el uso de canales formales o informales al momento de difundir sobre lo que le interesa indoctrinar a la ciudadanía, a fin de prevenirla. Con mensaje unívoco se reducen las posibilidades de pifiarla.
Hace 6 años PARECERES

Por: Federico Pérez (*).

La campaña de difusión para la prevención de coronavirus encuentra a la gestión Sáenz en pleno tracking de sus herramientas de comunicación. La utilización de la señal en Youtube del Gobierno provincial para dar a conocer el toque de queda vigente desde este miércoles pareció un movimiento en este sentido. Es decir, acertado.

El mensaje que ofreció Gustavo Sáenz este martes, alrededor de las 21:30 horas, llegó con claridad, eficacia y elevado grado de fidelidad respecto a la intención oficial de adoptar como nueva norma de comportamiento el decreto 250. El contraste en el centro capitalino marcado entre el retrato bullicioso que hubo el pasado lunes  y el de este miércoles  -con desolación céntrica- fue el resultado evidente. Tanto en materia preventiva como en el saldo en términos de comunicación.

Sucede que la centralización del mensaje es una asignatura ineludible para la tarea de difundir y divulgar información útil en momentos críticos. Al lograr esto, el nivel de eficiencia de cada contenido se elevará, ya que se estará usando el canal formal.  Esto es lo que corresponde a la voz de mando, la cual envía un fuerte exhorto, necesario en dirección a conseguir un cambio de actitud en una parte importante de la población.

Aún no está del todo claro si, de acá en adelante,  Sáenz se remitirá al Comité de Crisis al que están afectados todos los integrantes de puestos jerárquicos de su gabinete o bien si dicha tarea será concentrada en el propio mandatario provincial. En el primer caso, en una de esas resulte necesario que el propio Jefe del Ejecutivo delegue tal misión en un próximo evento público, de idéntico formato o contexto comunicativo equivalente, a fin de ungir al organismo ad hoc como portavoz para próximos partes.

En cambio, a lo mejor sea aconsejable dejar para oportunidades en las que haya retornado la provincia a una cierta “normalidad” la utilización de canales informales que propendan a hacer trascender el parecer u opinión de la administración Sáenz en temas cotidianos o de política, propiamente dicha. Es que con la utilización de estos instrumentos, por caso mensajes en audio por Whatsapp, la “entropía” que caracteriza a estas opciones tienden a disminuir los niveles de eficiencia en lo que se pretende comunicar.

En la analogía más corriente para este último término, extraído de la Teoría de la Información, se la define como la medida de la incertidumbre existente ante un conjunto de mensajes, del cual va a recibirse apenas uno. En cuyo caso, y si la misión consiste en que no haya dispersión o ruido en la decodificación de ese contenido, la opción más recomendable será usar el canal formal.

Ante situaciones inéditas como las que atraviesa hoy Salta, el resto del país y el mundo, la identificación de factores de comunicación o contextos para comunicar que pueden operar favorablemente debe ser asumida con toda la atención posible. En particular, la que consiga concitarse por parte de una gran mayoría de vecinos a lo que el Comité de Crisis provincial disponga comunicar una, dos o tres veces al día, siempre que lo haga por el canal formal.

Una cuestión para nada menor, ya que ello le ofrece autoridad y vehemencia a los ojos de la población, la cual es refrendada por el ejercicio de la fuerza del Estado. Tal como le permitió verificar, no sólo a Sáenz, sino a la generalidad de salteños, en la jornada de este miércoles cuando comenzó a tener vigencia el toque de queda dispuesto por el DNU 250. Lo que despobló el centro capitalino.

El resto de las herramientas de comunicación podrá tener envoltorio más atractivo y algún desarrollo de mercado –definición exacta de lo que comúnmente se conoce como “marketing”- con cierto toque de sofisticación, sin embargo tiene escasa virtud en un escenario que ha variado. Y no poco, sino total y absolutamente.

(*) NdR, 19 de marzo de 2020.