Ablande a tu corazón

Las deliberaciones en Asheville pusieron sobre la mesa el zarandeado momento del programa financiero de Luis Caputo. Allí, el equipo económico puso en resaltador los mangazos a Kris Georgieva y a Scott Bessent. En busca de un próximo apalancamiento al gobierno ultra, petición que quedó en “veremos”.
Hace 4 horas Economía


#PedirEnAsheville

F.P.

El Messi del Fiado, el Charly de las canciones pedigüeñas o cualquier otra reseña por idear son las que definen al titular de Economía, Luis Caputo. El timonel que ocupa el sillón principal en Yrigoyen 250 participó en las últimas horas de un encuentro del G-20, donde tiró del saco a Kristalina Geoergieva y Scott Bessent.

Doble gesto capaz de suscitar preocupación en Casa Rosada, como en distritos aliados, en contraste con salivarse las palmas de las manos esperando el cartel al borde del campo de juego para la oposición. En este último caso, similar a ese 17 de agosto de 2005 cuando el panel anunció la salida de Lisandro López y el ingreso Lionel Messi, pese a que el panorama peruquiano todavía intenta hilvanar piezas.

Lo de Caputo en el G-20 de economistas apunta hacia un panorama similar al descripto en el párrafo anterior. Tal es la escena resumida en Asheville, Carolina del Norte [NdR: vaya saludo a nuestros lectores en Greensboro], donde se celebra el cónclave. Pero también en Buenos Aires, luego de la baja del 12% en la liquidación de agosto por parte de cerealeras en el último mes de cosecha gruesa.

Vale decir que ambas son señales apuntando a un incipiente pistoneo en la planificación financiera hecha por el equipo violeta. Y a su vez, explica el motivo central del encuentro de Caputo [NdR: Ver artículo ] con la titular del FMI -Georgieva- al igual que el Secretario del Tesoro estadounidense.

Además, esta doble tenida se produce antes de los comicios del 4 de octubre en Brasil donde la apuesta trumposa por el ultraderechista Flavio Bolsonaro nadie sabe decodificar si sería buena o mala noticia para Balcarce 50. En tanto, el 3 de noviembre la propia administración republicana afrontará elecciones legislativas en las que pareciera ir con viento en contra.

De estas deliberaciones en Asheville, el Ministro criollo cosechó algunas palmadas hacia la performance de la economía argentina susceptibles de ser usadas meramente con fines publicitarios. El peligro al respecto está en creer su contenido al pie de la letra, la contraindicación que viene en la verba utilizada en cónclaves con empacho de hipocresía.

De hecho, por estas horas Georgieva abundó acerca del caso argentino en torno a las “buenas políticas y una implementación sólida” del programa económico provisto por el FMI. Sin embargo, una metralla de elogios similares le dio envión el pasado 27 de julio, en su visita a nuestro país, al concluir que no ve “la necesidad que Argentina tenga que solicitar nuevo financiamiento” al organismo que ella conduce.

Un anticipo capaz de empardarle a un ultimátum, si lo contrastamos con la merma en la liquidación de agroexportadores, una de las fuentes de divisas para financiar el programa de la gestión violeta. Más allá de lo que arroje el panorama, luego de las ya mencionadas citas electorales de octubre y noviembre, en suelo carioca y estadounidense, respectivamente.

En materia de números, la economista y legisladora nacional Julia Strada contextualizó el apuro por eternizar a Santiago Bausili en el Banco Central, en los u$s 10.000 millones con que el mileidismo debe contar, de acá a fines del año próximo. “Porque el programa financiero no cierra”, sintetizó la semana anterior la especialista, al mando de la consultora Centro de Economía Política de Argentina.

Los mismos interrogantes que circundan Yrigoyen 250 -sede de Economía- y Balcarce 50. En tanto, los jirones del peruquismo persisten en hacer ejercicios precompetitivos, mientras aguardan el cartel en cancha, pese a no contar aún con candidato presidencial. Tampoco con un/a líder. 


NdR, 1 de septiembre de 2026.

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