Con los cables pelados

La campaña tendiente a que los salteños desistan parcialmente de gastar energía comenzó este fin de semana, con apoyo oficial. Con ella, aparentemente, una vuelta de hoja en los lineamientos en materia de servicios. Aunque no es un hecho menor la irrupción en este debate de un órgano extra poder. Veamos.
Hace 6 años Economía

Por lo menos, la compañía EDESA parece dispuesta a evitar el dispendio en promotoras en su campaña anti consumo de electricidad, lanzada al final de esta semana. Es que, junto a las pibas con el poncho a la cintura también se agenció en esta patriada al titular del Ente Regulador, Carlos Humberto Saravia, y el ombudsman, Federico Núñez Burgos.

Con dicho plantel, la firma cuya casa central está ubicada en pasaje Zorrilla 29 puso en marcha una campaña de altísima efectividad y descollante originalidad (que los especialistas en neurología aconsejaron no intentar en el hogar). Esta consta del reparto de etiquetas imantadas y folletería con mensajes disuasivos –además de las facturas con el tarifazo eléctrico 2020 que ya comenzaron a llegar-, genialidades del marketing que se  agregarán a otro hallazgo inédito en la historia de la comunicación publicitaria: los mensajes en los colectivos del transporte urbano.

En su condición de titular del ENRESP, Saravia igualmente abogó por “normas para la fabricación de estos electrodomésticos para evitar que las personas, por desinformación terminen comprando aparatos que en definitiva no satisfacen al menos las políticas que queremos instrumentar". Es decir, salteños que cada vez utilicen menos energía eléctrica. Camino inverso al de los países que en el hemisferio norte premian a los usuarios que superan la media mensual de demanda domiciliaria.

La irrupción de Cornejo

La innegable sintonía entre el Ente y la mencionada empresa privada, en cambio, puso a otra dependencia provincial a trabajar en relación a otro servicio esencial. Así, este fin de semana el Ministerio Público Fiscal acordó con la compañía estatal Aguas del Norte diversos mecanismos para el monitoreo en la calidad de prestación de cloacas y agua potable.

De tal manera, el titular del MPF Abel Cornejo y su contraparte en AdN, Luis García Salado, convinieron en el trabajo conjunto que permitirá garantizar el cumplimiento de la normativa vigente y la calidad del agua que se provee en toda la provincia. Como se recordará, la Procuración ya incursionó a fines de 2019 en el estudio de los reservorios subterráneos, como también en la regulación de las aguas envasadas.

En diciembre pasado, Cornejo ya había solicitado informes a diferentes entes sobre la situación de las aguas subterráneas en el territorio, pero ante la falta de respuestas, dio intervención al CIF y a la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Salta. La irrupción del Ministerio Público Fiscal surgió ante indicios que el agua dispuesta para consumo humano, procedentes de pozos, pudiesen contener vectores de transmisión de males gastrointestinales.

Por ello, Cornejo logró determinar que el Ministerio de Salud provincial no cuenta con registros de aguas subterráneas, si bien el seguimiento se hace a partir de cada centro de salud y únicamente frente a casos puntuales en los que se verifican patologías que tienen como vector al agua, se activa alguna coordinación con la empresa Aguas del Norte.

A principios de diciembre pasado, el Procurador recordó que “los entes tienen el deber de realizar la clasificación y mapeo de las aguas subterráneas en relación a su vulnerabilidad, ya que es una obligación que pesa sobre sus autoridades desde la entrada en vigencia del Decreto N° 3097 del año 2000”. Por tal razón, Cornejo decidió ampliar el pedido y se dirigió al Ente Regulador de los Servicios Públicos, pidiendo que especificaciones de la explotación subterránea de acuíferos para extracción de agua para consumo humano que realiza la prestadora provincial; la vigilancia sistemática realizada sobre su cantidad y calidad y especialmente sobre contaminación con vectores de enfermedades gastroentéricas y las políticas de protección implementadas.

NdR, 8 de marzo de 2020.


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