Siempre alguien atento

El “espíritu de una era” o Zeitgeist puesto de manifiesto entre un reciente artículo nuestro y un pasaje del discurso presidencial. La sustancia de las cosas y el lenguaje que las expresa. Todo a partir de contar con lectores atentos, un componente determinante para este proyecto periodístico.
Hace 6 años SEMANA POLÍTICA

F.P.

El horario en el que se emitió fue el impedimento que tuvimos para pescar por partes el balance y proyección realizado por el Presidente de la Nación, ante la Asamblea Legislativa. Sin embargo, nuestros cada vez más fieles lectores, algunos de ellos con las antenas bien enfocadas, nos alertaron sobre una cierta similitud entre una nota y un fragmento de lo dicho este domingo por Alberto Fernández.

Un indicador de “Zeitgeist” o clima de época, una señal por la cual dos o más personas pueden coincidir en relación a un tema de actualidad, bien un punto de vista al analizar los hechos que están sucediendo en un mismo corte de tiempo. El sábado, en nuestro artículo titulado “La era de la pelotudez, el repliegue”, señalamos que “la logorrea y la verborrea, dos modalidades de la sarasa del marketing político que están en momentánea retirada”.

En tanto, reconocimos que “si bien resisten sus cultores, la ola que arriba a estas costas parece indicar que hay un regreso de sustancia al uso de las palabras”, en aquel escrito publicado el sábado, al cierre del mes de febrero. Al día siguiente, el Jefe de Estado planteaba ante diputados y senadores nacionales que “en la Argentina de hoy la palabra se ha devaluado peligrosamente”, con una particular indicación que “parte de nuestra política se ha valido de la ella para ocultar la verdad o tergiversarla”.

Fernández explicó que “muchos creyeron que el discurso es una herramienta idónea para instalar en el imaginario público una realidad que no existe”, aunque “nunca midieron el daño que con la mentira le causaban al sistema democrático”. En lo particular, el titular del Ejecutivo se definió en contra de “seguir transitando esa lógica. Necesito que la palabra recupere el valor que alguna vez tuvo entre nosotros. Al fin y al cabo, en una democracia el valor de la palabra adquiere una relevancia singular”.

En  relación a los efectos profundos, el mandatario argumentó que “los ciudadanos votan atendiendo las conductas y los dichos de sus dirigentes. Toda simulación en los actos o en los dichos, representa una estafa al conjunto social que honestamente me repugna”. Y su insistencia “una y otra vez que a mi juicio, en democracia, la mentira es la mayor perversión en la que puede caer la política. Gobernar no es mentir ni es ocultarle la verdad al pueblo. Gobernar es admitir la realidad y transmitirla tal cual es para poder transformarla en favor de una sociedad que se desarolle en condiciones de mayor igualdad”.  

Planteos que surgen de manera paralela, casi al mismo tiempo, y coinciden en el fondo del asunto sometido o propuesto para el debate. Es lo que los sociólogos de la ciencia llaman “Zeigeist”, espíritu o clima de la época. De la actual.

NdR, 2 de marzo de 2020. 


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