Algo poco Claros

El avance de empresas privadas sobre la autonomía universitaria quedó sin respuestas, por parte del rectorado de la U.N.Sa., lo que reforzó la fuerte sospecha que detrás hay algo muy extraño. Muy. Algo que el rector, Víctor Hugo Claros, dejó en evidencia que le molesta responder.
Hace 6 años INCOGNITA SEMANAL

B.M.

La breve historia comenzó el pasado 18 de febrero cuando la agrupación Franja Morada elevó un pedido de informes al Consejo Superior de la Universidad Nacional de Salta, respecto a la irrupción física de empresas privadas en el ámbito de esta casa de estudios. En particular, un convenio con la empresa IMAC, la irrupción de la empresa SANATEA (o SAETA) al espacio físico resguardado por la autonomía vigente desde 1918, cesión de datos confidenciales a esta última firma, destino de la Librería Universitaria, y ejecución del presupuesto de la becas de salud.

En la sesión inaugural del Consejo Superior, este jueves, se insistió sobre el mencionado pedido de informes oportunamente presentado a Claros, aunque el rector no se hizo presente durante el tratamiento de dicha preocupación estudiantil.

Con un toque de nerviosismo y sin ánimos de debate los consejeros tomaron nota sobre la queja estudiantil, sin embargo prefirieron no ahondar sobre el particular, lo aprobaron y levantaron la sesión. Cabe destacar que el presupuesto de cinco millones de pesos destinados para las becas de salud fue aprobado por el Consejo Superior.

Máquinas que estorban

Además, el accionar cada vez menos apreciable de la empresa de transporte y su extraña insistencia en expandir el servicio de la subcontratista Atos, la que instaló en la entrada de la U.N.Sa. una vetusta “máquina de recarga”, que habitualmente los días sábados se puede encontrar fuera de servicio y ahora una oficina de atención, en modo avión. Es decir, como el resto de las pocas máquinas que hay en la veintena de puestos de autocarga en la zona peatonal y dos lugares citadinos más: no sabe, no contesta, ni funciona. En esta casa de altos estudios, menos aún se entiende para qué o por qué, a fin de año se decidió cederle espacio físico a “Atos” en desmedro de la Biblioteca Universitaria.

Tal vez con una vuelta de rosca en el Consejo se podrá echar luz sobre los convenios con dos de las empresas privadas que funcionan en el predio universitario! Lo que a su vez gatilla el interrogante planteado por Franja: ¿Cuál fue el destino de la Librería? Por más que la lectura no sea uno de los puntos fuertes de las autoridades, ahí se vendían libros de la Editorial universitaria, contenido académico propio y a la exposición del público.

Por ahora, a pocos días de concluir el período de exámenes e iniciar la apertura del ciclo lectivo 2020, es bastante extraña la actitud del rector de esta casa de estudios y la del resto del Consejo Superior.  

NdR, 28 de febrero de 2020.