A medida que
acá se titubea y comenta en voz baja lo poco que pagan de impuestos las grandes
fortunas, extraídas tanto del subsuelo salteño o la superficie y lo mismo a
nivel nacional, en el hemisferio norte el debate está en el centro de la
escena. Este domingo, el precandidato presidencial de los demócratas, Bernie
Sanders, reiteró su planteo sobre la necesidad de reforma político al
considerar que está totalmente corrompido.
Sanders
reflexionó que “compañías como Amazon –la que es una de las fortunas personales
más abultadas de Estados Unidos- pagó ´0´ en impuestos federales”. El dirigente
remarcó que esto es “menos” de lo que paga cualquier ciudadano en este país.
“¿Cómo puede
estar pasando esto? ¿Por qué pasó esto’”, interrogó en su cuenta de la red
social Twitter. “La respuesta: tenemos un sistema político corrupto. Es simple este hecho”, concluyó. En la
puja por la presidencia de la nación, los planteos de Sanders fueron recogidos
no sólo por gran parte de los estadounidenses, sino también hasta por
multimillonarios.
La base de esto
es que la desigual distribución de la riqueza es percibida como una situación
que empuja hacia la miseria a millones de ciudadanos, y el temor último es que
esto derive en un estallido social. “Soy consciente de que las groseras
desigualdades continúan separando a los afortunados de los desafortunados en
todo el mundo”, admitió hace unas semanas atrás Bill Gates, uno de los
mega millonarios.
El fundador de
Microsoft cuestionó que haya “un
sistema dinástico en el que podés pasar tu vasta riqueza a tus hijos no es
buena para nadie; la próxima generación así no tiene los mismos
incentivos para trabajar duro y contribuir a la economía”. Por ello, la
solución propuesta por Gates fue aumentar los impuestos que pagan las grandes
fortunas, las que en la actualidad pagan 17 % menos que los trabajadores.
A mitad del año
pasado, Gates se unió a Warren Buffet y otros 16 millonarios estadounidenses en
un planteo para que el Estado cobre más impuestos a la riqueza de los magnates, más no a los
ingresos. Esto quiere decir que el impuesto se aplicará a los bienes o el
patrimonio, pero no al dinero que generan.
NdR, 9 de
febrero de 2020.