F.P.
De toda la
planificación hecha por la gestión Sáenz para desembarcar con el grueso de la
ayuda asistencial en Rivadavia y San Martín quedó en la nebulosa una cuestión
de recelos no menor. La situación se dio luego que el Ministerio de Defensa de
la nación confirmara este lunes que está terminando la puesta en funcionamiento
de dos bombas más para potabilizar agua en Alto La Sierra y Los Blancos
¡Competencia desleal, dirán desde el Fondo de Reparación Histórica!
Son muy pocos
los funcionarios locales que saben hasta dónde piensa llegar la cartera
dirigida por Agustín Rossi, con esta iniciativa alocada que si bien tiene un
componente asistencialista parece poner en guardia a los demás emprendimientos
que compiten en tal rubro, ya sean privados o públicos. Y en tal objetivo aún
no se sabe qué tendrá para replicar el FRH, dotado con más de u$s 200 millones
por la gestión U a fin de cumplir con la misión que, entre otros apartados, tenía
asignado perforar pozos para agua potable en esta misma región. Eso era allá
lejos & hace un tiempo, en 2012.
Dos más en el
norte
En este 2020,
el Ejército trabaja por estos días en la puesta a punto de dos plantas potabilizadoras
tienen sistemas de microfiltrado y por ósmosis inversa en Alto La Sierra y Los
Blancos, de iguales características a la que funciona en el paraje El Rosado.
Con esto, se logrará satisfacer las demandas de H2O de cada familia que, a
duras penas, habita la superficie rivadaviana, en la que sobreviven 40.000
almas esparcidas a lo largo y a lo ancho de dos millones y medio de hectáreas.
En su mayoría, dedicadas al oro verde (soja) o al oro negro (petróleo).
Según indicó el
Ejecutivo salteño, la asistencia a los vecinos comenzó la semana anterior con
18 comunidades y con el correr de los días pasó la veintena con Magdalena, El
Algarrobal, Buen Destino, La Nueva Aron, 27 de Junio, El Quebrachal, Monte
Carmelo, La Curvita Nueva, El Cruce, Padre Coll Nuevo, Misión Anglicana Nueva,
La Golondrina, entre otras. De todas formas, esta ayuda se realiza de manera
paralela al trabajo de la Municipalidad de Santa Victoria Este.
Para febrero se
espera por parte de Nación la licitación para la construcción de 100 cosechas
de agua (cisternas de 18.000 litros cada una), bajo la modalidad de un modelo
público privado, con participación del Estado y ONG con un presupuesto de $ 22
millones, como así también para la construcción de siete pozos de agua.
La cuestión de
los celitos
Semejante
aterrizaje, lógicamente, provocó algo de resquemor en los directivos del Fondo
de Reparación Histórica, ya que un lustro antes había efectuado una millonaria
inversión en esta misma región. Y casi en los mismos apartados con que ahora
apareció la cartera de Defensa nacional y el Ejército.
Según el
informe dado por el FRH ante el Poder Legislativo provincial (#), en los
departamentos Rivadavia, Orán y San Martín se invirtieron desde 2012 más de
doscientos millones de dólares. En teoría, casi 1.100 millones pero de los
cuáles se contabilizaron nada más que $ 793 millones –por “el pago de los
gastos de la operación”, informó el Ejecutivo a los legisladores- volcados por
la gestión Urtubey a la zona menos favorecida en cuanto a distribución del
ingreso y desarrollo humano.
Según el FRH,
presidido por el ex senador nacional Rodolfo Urtubey, $ 9 millones se
invirtieron para un nuevo Pozo y tanque elevado para La Unión (departamento
Rivadavia); $ 5 millones fueron para redes cloacales y planta de tratamiento de
líquidos cloacales en esta misma localidad (La Unión); $ 3 millones en la construcción de una planta
potabilizadora de agua en este mismo paraje del nor nordeste provincial; y $ 2
millones más a la ampliación de redes de agua potable en La Unión.
Cerca de allí,
en Rivadavia Banda Sur el FRH destinó $ 700.000 a un puesto policial en el
paraje Santa Rosa; medio millón a la obra para electrificación de la comunidad
aborigen Santa Rosa; $ 3.500.000 al nuevo colegio en Misión La Paz; $ 1 millón
más al Salón de Usos Múltiples para misiones aborígenes de La Puntana, Monte
Carmelo, Hito I, Santa María, Rancho, El Ñato y Las Vertientes; en tanto que $
1 millón más fue para la construcción de playones deportivos en Rivadavia, La
Unión, Santa Rosa y El Ocultar (Rivadavia Banda Sur).
En cambio, el
Fondo de Reparación salteño asignó $ 2.178.571 a la construcción de un nuevo
puesto sanitario en Pluma de Pato (Rivadavia Banda Norte); $ 3 palos para la
inversión en una nueva captación superficial de agua en Capiazuti y acueducto
hacia Aguaray (1ª Etapa); $ 1,5 millones a la construcción de muros de contención
en la Comunidad de "Caraparí"; mientras que $ 9,5 millones fueron
para la planta de Tratamiento de Líquidos Cloacales de Salvador Mazza; un palo
y medio a la nueva toma de Captación y Acueducto de agua potable para la
Comunidad Kolla de Río Blanquito (Orán); y otro palo y medio a las obras para
el abastecimiento de agua para la Comunidad Kolla de Angosto del Paraní (Orán);
y $ 1 millón al nuevo pozo de bombeo y obras complementarias en General
Ballivián (San Martín).
Al belo, dijo
el turco
Una presencia
reclamada el último fin de semana en estas páginas (Ver nota “Peor astilla que
la del mismo palo”), el sempiterno senador por Rivadavia, Mashur Lapad, estuvo
presente en el recorrido que la gestión Sáenz hizo hasta el lunes pasado. El
legislador provincial finalmente salió del letargo provisto de su estancia
capitalina, la cual le insume casi el 80 % de cada año, y visitó a sus
coterráneos.
Desde el
saenzismo le achacaron a Lapad una cierta propensión a la deslealtad, luego que
la candidez (o vaya a saber qué otra motivación) oficialista le proporcionó
casi dos años más al control de las finanzas de la Cámara alta. Un reducto del
que su ex par en Diputados, Manuel Santiago Godoy, le recriminó en 2019 detalle
preciso de los $ 5 millones mensuales que iban a engrosar sus arcas
particulares. Fondos reservados, dijeron en dicha oportunidad cerca de Mitre
550.
A lo largo de
los últimos 24 años que Lapad lleva como senador, Rivadavia cambió notablemente
su fisonomía. De aquellos aserraderos que se intercalaban con las amplias
extensiones pastoriles y los reductos aborígenes para silvicultura, el avance
de las explotaciones sojeras y el hallazgo de petróleo fueron en detrimento de
casi todos sus habitantes y vecinos nacidos en este suelo. Excepto los Lapad.
(*) NdeR, 4 de
febrero de 2020.