En medio de la
gran polémica por los efectos devastadores de la pobreza, principalmente en el
norte de Salta, la dirigencia de la izquierda también apuntó hacia el modelo
estatal con la que se abordan estos asuntos. La dirigenta del FIT, Gabriela
Cerrano, señaló este martes que esta situación se mantendrá si la gestión Sáenz
decide continuar con la “mega tercerización” de las políticas asistenciales.
La ex senadora
provincial apuntó a la cesión de estos lineamientos de actividades a entidades
civiles, entre las que la ultraderechista CONIN del médico Abel Albino y ADRA,
la entidad que nuclea a las Iglesias adventistas, picaron en punta. Esta
conducta tercerizadora se profundizó en la última gestión Urtubey, en
particular, por los fuertes nexos que el Ministerio de Primera Infancia y su titular,
Carlos Abeleira, mantienen con el galeno mendocino.
Ambas fueron
denominadas por la dirigenta del FIT como “asociaciones oscurantistas”. En el
caso de ADRA, especificó una metodología más emparentada a las prácticas semi
esclavistas como el yanaconazgo y la mita: “un médico y huertas comunitarias
para que trabajen la tierra ´dignamente´, y a cambio de horas de trabajo les
daban verduras y un bolsón del Estado”. Por lo cual, en clave prehispánica,
Cerrano concluyó que “sostener una huerta en Rivadavia con una manguerita donde
hace más de 40° es trabajo esclavo”.
Algo similar
fue la indicación crítica sobre Albino y CONIN, cuando en 2015 contó que “Urtubey les creó el Ministerio de Primera
Infancia a cargo de Carlos Abeleira, otro hombre del Opus Dei”. En la faz
operativa “la atención en salud en los parajes se hacían con los médicos de
esta fundación, quienes sostenían, igual que el Dr. Albino, que el hambre en
las comunidades se debía a que los indígenas tenían relaciones como animales,
por eso tenían muchos hijos, la recomendación en salud era la abstinencia. Cada
vez que les pedían que rindan cuentas por las muertes por desnutrición infantil
decían pavadas como ´que la pobreza está en el espíritu y no en lo material´”.
De acuerdo a lo
expuesto por Cerrano, hacia fines de 2019 CONIN llegó a contar con “una
estructura enorme y un presupuesto mayor al del Ministerio de Salud”. De manera
tal que “todos los programas de atención de familias vulnerables, la secretaria
de la niñez, los hogares de niños judicializados y huérfanos estaban a cargo
del Opus Dei”. Al respecto, también introdujo dudas sobre el manejo en cuanto a
prevención o atención primaria de la salud, ya que ésta dependía del Ministerio
a cargo de Roque Mascarello, sin embargo las órdenes provenía de Abeleira y Primera Infancia.
Con cierto
escepticismo, Cerrano lamentó que “Sáenz va a continuar con esta estructura ya
que sus lazos con la iglesia son tan o más fuertes que los del gobierno de
Urtubey”. Aunque en su llegada al poder provincial disolvió Primera Infancia,
pero “sin ningún tipo de balance y sin
crear ninguna alternativa para atender todas las áreas que estaban bajo su
cargo”, algo que encuadró como un guiño que dio cobertura a la gestión previa y a sus funcionarios.
En
contraposición, desde el FIT exigieron un “plan de emergencia que destine
inmediatamente médicos con dedicación exclusiva, remedios y alimentos a todas
las comunidades”. En esta dirección, abominaron de “toda forma de tercerización
de la salud” y a favor de la continuidad de las Cooperadoras Asistenciales.
NdeR, 14 de
enero de 2020.