#Dequelairaladirigencia
F.P.
La gira de los
500 millones de pesos por Estados Unidos que protagoniza por estas horas el
presidente Javier Milei desliza interrogantes que se proyectan sobre el escenario
rioplatense, en particular el debate por el proyecto ómnibus. En este desempeño
externo del mandatario se ven expuestas las estrecheces en su margen de
maniobra -por la sequía avistada en cuanto a inversores- con impacto en el
análisis que empezará este martes en Senadores.
En
Gringolandia, el periplo presidencial a un costo de $ 500 millones -cálculo
realizado por el portal Dataclave- por el momento no consiguió guiño ni del FMI
o del gobierno estadounidense, por lo cual la hipótesis de emergencia es
seducir aves de rapiña de las finanzas globales. Indicador sobre la emergencia por
crisis de confianza, a partir de la inconsistencia de su propio programa o esbozo
de plan económico.
Esta es una
variable que barajan los senadores nacionales del mileidi-friendly, en el
contexto del debate por comenzar este martes en comisiones por el proyecto Ómnibus.
Lo cual se potenció con el lento arrastrar de pies del oficialismo, ante la posibilidad
que la votación en el recinto le resulte adversa o bien por la eventual
introducción de modificaciones al proyecto con media sanción de Diputados.
De hecho, en la
comitiva presidencial -lo mismo que en Balcarce 50- ya empezaron a insinuar
acerca de un reseteado escenario sin Ley ómnibus sancionada o devuelta a Cámara
baja con modificaciones. Lo cual barajan en Cámara alta aún los parlamentarios
de la diestra off shore, quienes calculan si otorgar o no semejante concesión
al Ejecutivo.
En tanto, desde
el hemisferio opositor el sindicalismo criollo masculla el paro con movilización
que realizará el jueves que viene. Una medida de fuerza con la que la CGT
espera proyectar el descontento del 75 % de los connacionales, tanto a las medidas
regresivas incluidas en el proyecto legislativo antes mencionado como las
actualmente en marcha: ambas contra el bolsillo.
Entre los
asuntos de fondo, especialistas del sector corporativo como Domingo Cavallo y
Alfonso Prat Gay plantearon sugerencias alertando en relación a un perfil
macilento -al cual niegan catadura de plan o siquiera de programa- del rumbo
trazado. O algo así. El ex ministro de Economía menemista y delarruísta, advirtió
este lunes por “un salto devaluatorio”, ante la evidente carencia de “una
organización cambiaria y monetaria que permita la estabilidad del tipo de
cambio libre y el quiebre de la inercia inflacionaria”.
Mientras, Prat
Gay fundamentó desde otro punto de vista en referencia al ´atraso cambiario´ acarreado
por la actual gestión mileidista-caputista. Según el ex titular del Palacio de
Hacienda en la gestión macrista, desde el 9 de diciembre último el dólar de
exportación ajustado por inflación, en la actualidad “está un 35% más bajo”. Lo
cual envalentona a los sectores exportadores.
Menos amable,
el economista Horacio Rovelli adelantó este fin de semana “el tiempo de
descuento” transitado actualmente por la gestión libretaria. Según el
especialista, ya que “no logra estabilizar los precios, y el pecado original de
devaluar más de un 100% y `liberar` al dejar que grandes empresas lo determinen
(…) llega a su fin”, señaló en su artículo en El Cohete a la Luna. Ello, en
función de las notables inconsistencias en materia macroeconómica, financiera y
cambiaria; mayormente por carecer de guión propio y la desgañitada intención de
agradar en la 19 y Pennsylvania, sede del FMI.
Una señal que
desde Gringolandia le indicaron que podría no convertirse en luz esmeralda, en
cuanto al envío de fondos. A lo que se adicionan las dudas en las bancadas
senatoriales enlistadas en la derecha, pero temerosas de darle un cheque en
blanco y ceñir su suerte a dicha aventura. De lo más incierta, si cabe la
aclaración.
NdR, 6 de mayo
de 2024.